SEÑORAS Y SEÑORES: LA KALAMARY BIG BAND!

SEÑORAS Y SEÑORES: LA KALAMARY BIG BAND!

Señora y señores, con ustedes la Kalamary Big Band , anuncia el presentador y entonces sus majestades el porro y el merecumbé se enseñorean de los corazones de todo el auditorio. Son 27 músicos en escena, tocando instrumentos de viento, percusión, cuerdas y teclado al compás de su director, el reconocido Juan Alvarez.

18 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

"Señora y señores, con ustedes la Kalamary Big Band", anuncia el presentador y entonces sus majestades el porro y el merecumbé se enseñorean de los corazones de todo el auditorio. Son 27 músicos en escena, tocando instrumentos de viento, percusión, cuerdas y teclado al compás de su director, el reconocido Juan Alvarez.

Este músico de toda la vida no se habría permitido morir sin cumplir su sueño de montar una orquesta al estilo de las viejas big bands de Cuba y Estados Unidos. "Hace más de 20 años lo intentamos con unos amigos, pero el sueño se vino al traste a los 6 meses. Una orquesta tan grande necesita apoyo y esa vez no lo conseguimos", cuenta este sobrino de Lucho Bermúdez, quien tocó el saxofón por más de 10 años en la orquesta de Pacho Galán.

En junio del 2002 repitió el intento y el proyecto cuajó. Para sostenerlo decidieron crear la Fundación Cultural Kalamary Big Band.total somos 33 socios, de los cuales 27 somos músicosdice Alvarez.

Pero como sabe que ya pasó del cuarto piso(los 40 años) y no quiere que su realización sea pasajera, ahora está empeñado en descubrir figuras nuevas. "Tenemos riqueza musical como Cuba, lo que pasa es que no la incentivamos", opina.

Por eso esta big band no toca solamente en teatros, clubes y fiestas. También se va a los barrios pobres que rodean a La Heroica que todos conocen para llevar su mensaje musical, principalmente a los más pequeños. "La música no tiene estrato social". Hay que ver cómo se divierten los niños cuando tocamos el tema de La pantera rosa, por ejemplo, o Colombia tierra queridacomenta el director.

Amplia trayectoria.

La Kalamary ha tocado en los sectores populares de El Pozón, República de Chile y Las Reinas, la meca de la champeta. Gracias a Alvarez y sus músicos, ese cadencioso ritmo ha perdido varias batallas con el porro, el merecumbé y el mambo.

La orquesta cuenta con el apoyo del Concurso Nacional de la Belleza, que la lleva a las barriadas como parte de una campaña que se inició el pasado 23 de enero. La Kalamary también es la orquesta de planta del Teatro Heredia, donde los martes y jueves ensaya.

Pero mantener una orquesta tan grande no es fácil.veces. "A veces nos hemos metido la mano al dril para sostenerla", comenta Alvarez. De hecho, él vive de su trabajo como director de otra orquesta, la Barbacoa, con tradición en toda la Costa Caribe.

La Kalamary está compuesta por integrantes de esa agrupación y por veteranos del sexteto del maestro Rigoberto Lezama. Junto a ellos han estado expertos en sicología y música, que los han ayudado a mantenerse compactos y en armonía. Incluso estuvieron en un taller dictado por el maestro Francisco Zumaqué.

Sus avances han sido tan grandes que hace un año dieron un concierto con el jazzista sincelejano Justo Almario, radicado en Estados Unidos y uno de los pocos colombianos que se han destacado internacionalmente en ese campo.

Hoy la Kalamary cobra más de 10 millones de pesos por presentación, y Alvarez se jacta de tener la única big band permanente del país, pues una que hay en Medellín no toca con la misma regularidad.

Los vientos que soplan son buenos para la orquesta. A mediados del mes pasado presentó en el Teatro Heredia un concierto que fusionó piezas clásicas del folclor nacional con sonidos electrónicos manipulados por dos disc jockeys. Esa noche tocaron melodías como Atlántico, Fiesta en corraleja, La piragua y La pollera colorá.objetivo es llegar a jóvenes y adultos. La propuesta de la orquesta es abierta, no tiene límites en géneros musicalesexplica Alvarez.

Agrega que está a punto de iniciar una nueva etapa: llevar su música a los colegios de los estratos 1 y 2. Según él, en el país no hay apoyo para esta labor, y para enfatizar su pensamiento recuerda el caso de Cristian del Real, un timbalerito prodigioso "que en otro país se hubiera convertido en una celebridad mundial, pero al que aquí no le pararon bolas".

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.