MEJORAR SIEMPRE

Apeles fue el más grande pintor de la antiguedad y vivió en tiempos de Alejandro Magno. De hecho era el pintor del emperador y su arte era tan excelso que, ante un cuadro suyo pintado por el artista, exclamó:dos Alejandros totalmente iguales; uno hijo de Filippo y otro pintado por ApelesY lo recordamos acá porque ese gran pintor amaba de verdad su trabajo y vivía practicando y aprendiendo. Cuenta el historiador Plinio que Apeles todos los días pintaba algo aunque después lo borrara o lo arrojara a la basura.me puedo dormir en la satisfacción de mí mismo, -decía- y cada día debo mejorar en algo

20 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

Apeles fue el más grande pintor de la antiguedad y vivió en tiempos de Alejandro Magno. De hecho era el pintor del emperador y su arte era tan excelso que, ante un cuadro suyo pintado por el artista, exclamó:dos Alejandros totalmente iguales; uno hijo de Filippo y otro pintado por ApelesY lo recordamos acá porque ese gran pintor amaba de verdad su trabajo y vivía practicando y aprendiendo. Cuenta el historiador Plinio que Apeles todos los días pintaba algo aunque después lo borrara o lo arrojara a la basura.me puedo dormir en la satisfacción de mí mismo, -decía- y cada día debo mejorar en algo.

Un valioso testimonio de cómo hay que amar el trabajo, capacitarse y estar siempre creciendo. La excelencia no es gratuita, nace de un compromiso permanente, mucha disciplina y de valorar lo que hacemos. En este sentido es bueno aprender de los pequeños. De niño usted era un científico en potencia, curioso, observador, enfocado en la exploración y el aprendizaje. Usted llegó al mundo con una curiosidad insaciable y le encantaba experimentar con todo lo que lo rodeaba. Tan pronto aprendió a hablar hacía preguntas sin cesar y se obsesionaba con los porqués y los cómos. Sin embargo, con el paso de los años, vamos perdiendo el asombro y con él se apagan también el entusiasmo y la curiosidad. Es bueno pensar en esto porque las grandes mentes siguen haciendo preguntas y nunca dejan de aprender, desaprender y mejorar.

Lo enfaticé hace poco en una conferencia en Panamá con el ejemplo de Da Vinci, ya que el entusiasmo y la curiosidad fueron el combustible que alimentaron su genialidad. Su interés por conocer y perfeccionarse se extendía a múltiples intereses y él mismo decía que siempre estaba formulándose preguntas. Para un biógrafo Da Vinciel hombre más curioso que ha existido Qué tal si usted aprende dey recupera el asombro y la pasión por ser mejor. Hoy en dia vemos como los chinos están logrando lo que los japoneses hicieron antes: llegar poco a poco a la calidad que satisface con un kaizen o mejoramiento continuo. Y ese es el reto para cada persona y cada empresa: estar hoy mejor que ayer y mañana mejor que hoy en todos los campos, no sólo en las finanzas.

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