EL MENSAJE DE BANCAFÉ

EL MENSAJE DE BANCAFÉ

Mala noticia, por inesperada y por lo que significa para la confianza de los inversionistas, el fracaso de la capitalización del Bancafé. Porque implica que no hubo interés en una institución saneada financieramente, con una marca de gran reconocimiento y una importante red de sucursales y agencias a lo largo y ancho de la geografía nacional. Tan sorprendente resultado obliga a hacer una reflexión profunda sobre las razones y repercusiones del proceso y su final no feliz.

20 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

Mala noticia, por inesperada y por lo que significa para la confianza de los inversionistas, el fracaso de la capitalización del Bancafé. Porque implica que no hubo interés en una institución saneada financieramente, con una marca de gran reconocimiento y una importante red de sucursales y agencias a lo largo y ancho de la geografía nacional. Tan sorprendente resultado obliga a hacer una reflexión profunda sobre las razones y repercusiones del proceso y su final no feliz.

El Gobierno había diseñado un mecanismo ingenioso para traspasar el 55 por ciento del valor de las acciones de Bancafé de la esfera estatal a la privada. Se requería efectuar una inyección de capital nuevo, cuyo monto se estimaba en unos 250.000 millones de pesos. Al concretarse, el Estado podría retirar el capital garantía que le ha venido extendiendo al Banco.

Pero no se presentó ni una sola oferta para esta capitalización, después de un esfuerzo intenso de Fogafín y el Ministerio de Hacienda para promocionarla. Y la verdad es que se entiende esta falta de interés. Muy alto el precio? Se amangualaron los interesados para tratar de lograr una menor cotización en un futuro? Lo cierto es que ni siquiera los altos costos laborales de la entidad dan una explicación convincente. Menos aún cuando ha mejorado la confianza en el futuro de la economía, se evalúan positivamente las condiciones sociopolíticas para la inversión, la perspectiva económica ha mejorado, la crisis financiera quedó atrás y el Banco se había ajustado y preparado para efectuar la operación.

Lo cual obliga a fijar la atención en una queja recurrente de los inversionistas financieros. El cambio frecuente de las reglas de juego que enmarca el funcionamiento del sector, incluyendo los aumentos de los impuestos el cuatro por mil y el nuevo gravamen sobre el patrimonio, entre otros y las disposiciones de las cortes, implica un enorme desincentivo. Posiblemente no el único y, reiteramos, se necesita profundizar el análisis. Pero el sorprendente fracaso de la venta de Bancafé es un tema para explorar.

editorial@eltiempo.com.co

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