LA LIBERACIÓN DE GNECCO

LA LIBERACIÓN DE GNECCO

Con lágrimas en los ojos el ex senador José Eduardo Gnecco Cerchar agradeció al presidente Alvaro Uribe y al comisionado Luis Carlos Restrepo su mediación para recobrar su libertad.

01 de julio 2004 , 12:00 a.m.

Con lágrimas en los ojos el ex senador José Eduardo Gnecco Cerchar agradeció al presidente Alvaro Uribe y al comisionado Luis Carlos Restrepo su mediación para recobrar su libertad.

"Me trataron muy bien. Quiero darles las gracias a todos los que intervinieron para que yo pudiera recuperar mi liberad y a Dios por poder regresar vivo a casa", dijo Gnecco ante de ingresar a su apartamento en el sector de El Rodadero, a las 6 p.m., donde era esperado por su esposa y cinco hijos, secuestrados con él el pasado domingo y liberados el lunes.

El ex senador recobró su libertad ayer en un paraje de la región de Don Diego (Magdalena) a las 5 p.m. en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta.

El comandante de la Segunda Brigada, general Gilberto Rocha Ayala, dijo que una comisión integrada por dos oficiales del ejército y un familiar de Gnecco fueron los encargados de recibir al secuestrado.

"Recibimos instrucciones del Alto Comisionado sobre el sector donde se había acordado la liberación", dijo el oficial.

Gnecco fue dejado a unos 500 metros de la Troncal del Caribe, vía que comunica a La Guajira con el Magdalena, allí permaneció ocultó cuando divisó a los hombres uniformados.

Solo salió a su encuentro cuando tuvo la certeza que se trataba de hombres del Ejército Nacional: "Yo soy el senador", dijo.

Las operaciones militares se cumplieron durante todo el día sobre las estribaciones de la Sierra y la Troncal del Caribe fue acordonada por hombres de la policía y el Ejército. En el sector de Mendihuaca, a unos 15 minutos del lugar donde se produjo la liberación, tropas del Batallón Cartagena impidieron que los medios de comunicación siguieran hasta el sitio donde se tenía previsto la entrega de Gnecco.

La esposa del ex senador Laura Giraldo agradeció a Dios y a todas las personas que intervinieron para la liberación y estalló en llanto cuando vio llegar a su esposo.

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