IRAK: TERROR, TORTURA Y MENTIRAS

IRAK: TERROR, TORTURA Y MENTIRAS

Como si no bastara con el escándalo de las torturas contra los prisioneros de Irak, el plan del presidente Bush de transferir el poder- así sea simbólicamente a un gobierno interino en ese país sufrió ayer otro duro revés, con el atentado que le costó la vida al presidente del Consejo Provisional de Gobierno, Esedin Salim. Una vez más la resistencia iraquí demostró que puede golpear a su antojo a las fuerzas de ocupación y, sobre todo, a sus colaboradores locales: el atentado se produjo a las puertas de la llamada zona verde de Bagdad, donde está el cuartel general de la coalición. Salim fue el segundo integrante del Consejo que muere por un ataque insurgente, después de Aquila Hashmi, una de las dos mujeres que hacían parte de él, tiroteada en septiembre pasado.

18 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Como si no bastara con el escándalo de las torturas contra los prisioneros de Irak, el plan del presidente Bush de transferir el poder- así sea simbólicamente a un gobierno interino en ese país sufrió ayer otro duro revés, con el atentado que le costó la vida al presidente del Consejo Provisional de Gobierno, Esedin Salim. Una vez más la resistencia iraquí demostró que puede golpear a su antojo a las fuerzas de ocupación y, sobre todo, a sus colaboradores locales: el atentado se produjo a las puertas de la llamada zona verde de Bagdad, donde está el cuartel general de la coalición. Salim fue el segundo integrante del Consejo que muere por un ataque insurgente, después de Aquila Hashmi, una de las dos mujeres que hacían parte de él, tiroteada en septiembre pasado.

Este atentado, de ominosas implicaciones políticas, no fue el único acto de terror o de guerra de estos días (el fin de semana hubo combates con más de 70 muertos en cuatro ciudades), en la diaria cuota que registra ese país. El saldo de bajas en la fuerzas de la coalición va en 892 (783 de ellos estadounidenses), para no hablar de los miles de muertos iraquíes. La resistencia a la ocupación ha aumentado desde las revelaciones sobre las torturas que, por otra parte, adquieren un carácter cada día más explosivo en Estados Unidos. Según Seymour Hersh, el respetado periodista de The New Yorker que destapó el escándalo de la prisión de Abu Ghraib, este no nació de las inclinaciones criminales de algunos soldados, sino de una decisión del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, conocida desde el año pasado por el presidente Bush.

Hersh afirma que el general Geoffrey Miller, director de la cárcel de Guantánamo, hizo un viaje el año pasado a Irak para supervisar el sistema de interrogación aplicado allí y propuso endurecerlo con privación del sueño, exposición a extremos de frío y calor, posiciones dolorosas por largos períodos y actos sexuales humillantes para los prisioneros. Estas prácticas, que habrían sido autorizadas por Rumsfeld, fueron denunciadas en febrero pasado en un informe de la Cruz Roja que fue ignorado por Washington y que sólo se dio a conocer cuando estalló el escándalo. O sea, alguien miente. Y si es Rumsfeld, es fácil adivinar el efecto que este episodio podría tener en la actual campaña presidencial de Estados Unidos. Sobre todo si se torna en un Irakgate .

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