MILAGRO SACÓ A LA LOCA DEL CARNAVAL

MILAGRO SACÓ A LA LOCA DEL CARNAVAL

En uno de los palcos apostados a lo largo de la Vía 40, confundida entre los miles de espectadores, Ninfa Barros, La Loca disfrutará de la Batalla de Flores.

21 de febrero 2004 , 12:00 a.m.

En uno de los palcos apostados a lo largo de la Vía 40, confundida entre los miles de espectadores, Ninfa Barros, La Loca disfrutará de la Batalla de Flores.

Desde hacía 15 años ella era una protagonista del espectáculo que abre el Carnaval de Barranquilla, pero la vida le cambió.

Esta mujer, disfrazada con harapos, la cara sucia, los ojos desorbitados y con una piedra en la mano en actitud amenazante, logró convertirse en uno de los personajes de las fiestas del dios Momo y quedarse no solo con muchos de los premios, sino con el cariño de un pueblo.

Esta leyenda de carnaval cambió en diciembre, cuando Ninfa se enteró de que su único hijo, Fernando Osorio, podría tener una grave enfermedad. "Hice una promesa de salud a Dios por él. Yo estaba orando y no sé en que momento dije Padre mío te prometo que nunca más, nunca más me disfrazo de loca", dice Barros.

En enero recibió con su hijo los resultados de la serie de exámenes a los que se había sometido, con la buena noticia que todo fue negativo.

"La felicidad me embargó, lloramos de emoción y di gracias a Dios por haberme escuchado. Luego de los besos y abrazos me dije: hasta aquí llegó La loca , porque a parte de Dios, mi hijo es todo para mí y por él lo doy todo", cuenta esta mujer que bastante sustos hizo pasar a más de uno en la Batalla de flores y la Gran Parada, con su disfraz individual.

Barros, de 50 años, cuenta que contrario a lo que se piensa, no la invade la nostalgia, porque lo importante es que tiene a su lado a su hijo.

"Yo adoro el carnaval y que más puedo pedir que disfrutarlo con mi hijo. Eso es grande y es que ese Señor (Dios) me ha dado todo lo que yo le pido", anota esta cosmetóloga y estilista profesional.

Pese a esto, dice que va a extrañar la ovación del público, el mismo que hace 15 años se asombró con su desarraigada presencia y que luego le dio todo el reconocimiento para ser hoy uno de los personajes del carnaval, lo mismo que a aquellos taxistas que en principio no le paraban , porque la creían una loca de verdad, pero que después hacían fila para llevarla a los desfiles.

En una rincón del baño de su salón de belleza, ubicado en el norte de la ciudad y que hace cuatro años le regaló su hijo, Barros tiene guardado en una bolsa negra de basura el disfraz, el mismo que lució durante los quince años que participó como La loca del Carnaval.

Ahí están los viejos zapatos apaches que le regaló un amigo mecánico, la centenaria lámpara a gas de la bisabuela, la cabuya, el palo que encontró en el patio de su casa en el barrio Cevillar, el saco en el que cargaba cartón, vasos de icopor, frascos de aceite y, por supuesto, la piedra con la que amedrentaba a todo el mundo.

Ya La loca no volverá a amenazar a nadie en el Carnaval, pero su disfraz tendrá un lugar en el Museo Romántico de la ciudad.

FOTO:.

LA LOCA no volverá a los desfiles, pero su disfraz estará en el Museo Romántico de Barranquilla.

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.