EL TERRORISMO RAMPANTE

EL TERRORISMO RAMPANTE

Después de las bombas ocurridas en Madrid y los permanentes ataques en Irak, es importante recordar que esta no es la primera vez que Estados Unidos y Europa Occidental han tenido que enfrentar un oponente agresivo e ideológicamente orientado.

13 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Después de las bombas ocurridas en Madrid y los permanentes ataques en Irak, es importante recordar que esta no es la primera vez que Estados Unidos y Europa Occidental han tenido que enfrentar un oponente agresivo e ideológicamente orientado.

En cuanto al pasado, no es sino acordarnos de la Guerra fría que empezó en 1947, incluyendo la doctrina de la contención. En los escritos de aquella época se describía una beligerante Unión Soviética, que creía enmaldad básica del capitalismo, en la inevitabilidad de su destrucciónsegún afirmaba George Kennan.

Mientras las políticas precisas que Kennan propuso en 1947 no se acomodan al terrorismo de los tiempos modernos, su visión de largo plazo tiene mucho qué enseñar a los líderes políticos europeos y norteamericanos. La Unión Soviética, escribió,puede fácilmente ser derrotada o desanimada por una sola victoria de parte de sus oponentes. Y la paciente persistencia que los anima significa que puede ser efectivamente contrarrestada no por actos esporádicos que representen los momentáneos caprichos de la opinión democrática sino solamente por inteligentes políticas de largo plazo.

Similarmente, victorias militares o tácticas de corto plazo en Afganistán o Irak de hoy, incluyendo la posible captura de Osama bin Laden, no son suficientes. En cambio, E.U. y las potencias europeas líderes deben pensar en términos de hacer énfasis en intereses comunes que sostengan una lucha a largo plazo contra el terrorismo y el fundamentalismo.

Las libertades individuales, los derechos de la mujer, la democracia, los mercados abiertos y el libre comercio, son todos los valores compartidos por E.U. y Europa que podrían formar el marco de la cooperación sostenida contra un enemigo común. El objetivo no es simplemente capturar terroristas individuales sino secar la fuente que los produce, una tarea que puede durar años.

A lo largo de este camino, ciertamente habrán acaloradas diferencias sobre acciones particulares, tales como la invasión de Irak. Pero recordemos que Occidente tampoco era monolítico durante la Guerra Fría. Francia se retiró del alto mando de la Otan en los años sesenta, y tales políticas norteamericanas como el emplazamiento de los misiles Pershing en Europa en los ochente generó tremenda oposición allí. Se deben hoy día superar las discrepancias sobre Irak con tal de que se preserve la unidad dentro de los intereses comunes.

Kennan hizo otra anotación que tiene gran relevancia hoy. Para ganar la guerra contra el comunismo, escribió, E.U. debeentre las gentes del mundo la noción de ser un país que sabe lo que quiere, que está enfrentando exitosamente los problemas de su vida interna y con las responsabilidades de una potencia mundial, y que tiene una vitalidad espiritual capaz de conservar la unidad entre las más grandes corrientes ideológicas de su tiempo.

La lección es clara: ejercer poderío militar y político alrededor del mundo no es suficiente. Estados Unidos debe mantener una sociedad abierta y dinámica también. Este es el largo pero necesario camino a la victoria sobre el terrorismo.

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