EL DÍA DEL MAESTRO

EL DÍA DEL MAESTRO

Muchas cosas se dicen de los maestros, desde que esta ocupación se convirtió en una de las más importantes de la sociedad. Ellos fueron los pioneros de una sociedad civilizada, pues se les encomendó la enorme tarea de introducir a niños y adultos en los códigos escritos que abren la puerta a la cultura universal. Fueron también los responsables de sentar las bases de la convivencia en los entornos urbanos, que desde el Renacimiento se convirtieron en densos conglomerados humanos con complejos sistemas de relaciones, codificados minuciosamente en los manuales de urbanidad.

18 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Muchas cosas se dicen de los maestros, desde que esta ocupación se convirtió en una de las más importantes de la sociedad. Ellos fueron los pioneros de una sociedad civilizada, pues se les encomendó la enorme tarea de introducir a niños y adultos en los códigos escritos que abren la puerta a la cultura universal. Fueron también los responsables de sentar las bases de la convivencia en los entornos urbanos, que desde el Renacimiento se convirtieron en densos conglomerados humanos con complejos sistemas de relaciones, codificados minuciosamente en los manuales de urbanidad.

Como si fuera poco, se les encomendó enseñar la religión, la moral y el respeto a las autoridades. No en vano algunos los consideraron en el siglo XVIII la rama principal de la policía . Y de allí en adelante deben responder por todo el conocimiento que se supone deben manejar niños y jóvenes: ciencias, historia, informática, sexualidad, astronomía, violín, ajedrez, oficios... y cuanta cosa les quepa en la cabeza a los diseñadores de currículos.

Siempre el maestro parece estar en el ojo del huracán. Si los niños se aburren en la escuela y no progresan en todo el galimatías teórico, práctico y actitudinal que se espera de ellos, inmediatamente se dice que es necesario exigir más a los maestros. Si el presupuesto no alcanza para educar a tantos niños, se dice que los maestros representan un costo muy alto y que hay que hacer más eficiente el sistema. Si la violencia y los conflictos sociales se agudizan, si las niñas se embarazan a los 15 años o se cambia el currículo, se les pide a los maestros que se ocupen del asunto.

Desde luego, en una profesión con tanta gente que se ocupa de una población tan frágil y sensible ante la opinión pública, no todos los que la ejercen son ángeles. Aparte de todo lo bueno que hacen, hay maestros que son autoritarios, hay algunos muy irresponsables, hay quienes le sacan el cuerpo al trabajo y hay gente corrupta..., como en la Policía, el Honorable Congreso, el alto Gobierno y el aparato judicial. Esto ha llevado a ciertos administradores y planificadores a plantear la necesidad de un sistema educativo a prueba de maestros , donde los procedimientos y los controles sean mucho más meticulosos y poderosos que las personas.

Casi nunca, en cambio, se cuestiona la estructura de la organización escolar como fuente de muchos de los grandes fracasos de la educación. Es esa estructura la que separa a ricos y pobres, la que contiene un régimen autoritario, la que excluye a todos los niños y niñas que no se ajustan al estándar de la excelencia que suelen ser los más débiles , la que impone criterios discriminatorios para no bajar sus promedios de evaluación. Es también esa estructura la que limita y no pocas veces corrompe a maestros y maestras entusiastas que quieren a sus alumnos y se divierten con ellos, pero que no pueden respirar en ambientes disciplinarios donde lo importante es el resultado de los exámenes, el silencio y la obediencia.

No me imagino lo que sucedería si la gente mejor, más bondadosa y más servicial fuera obligada a prestar servicio militar en las fuerzas de ocupación en Irak, bajo las órdenes de generales que entienden la tortura como una diversión normal de los cuarteles. O si conductores de ejecutivo de Bogotá fueran entrenados para manejar aviones Jumbo en los simuladores de la Boeing y luego se los regresara a su buseta a mediodía en la carrera séptima.

Hay excelentes maestros en Colombia, preparados, generosos y responsables, pero en la estructura escolar que todavía tenemos suelen aburrirse tanto como los niños. Reinventar la escuela es la revolución educativa que todavía está pendiente en el mundo contemporáneo, tanto aquí como en esos países del norte que tanto admiramos. Es sorprendente que en los últimos treinta años haya cambiado mucho más la estructura de los zoológicos que la de las instituciones escolares.

frcajiao@yahoo.com

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