RECIÉN CASADOS DEBIERAN SER MÁS REALISTAS

RECIÉN CASADOS DEBIERAN SER MÁS REALISTAS

Algunas parejas recién casadas se beneficiarían a largo plazo si esperaran tiempos difíciles en lugar de imaginarse que el futuro será de color de rosa, según un estudio.

13 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Algunas parejas recién casadas se beneficiarían a largo plazo si esperaran tiempos difíciles en lugar de imaginarse que el futuro será de color de rosa, según un estudio.

Los resultados publicados por la revista Journal of Personality and Social Psychology, contrarían los consejos de quienes creen que las parejas siempre deberían tener grandes expectativas para su matrimonio.

Los investigadores de la Universidad Estatal de Ohio encontraron que es menos probable que las parejas experimenten un deterioro de la satisfacción matrimonial si tienen una imagen más real de su relación, incluso si esa imagen no es ideal.

"La clave está en que las expectativas de la pareja reflejen la capacidad que ambos tienen para enfrentar los problemas en su relación", dijo James McNulty, profesor adjunto de psicología de esa universidad y uno de los autores del estudio.

"A largo plazo es importante que los dos tengan un conocimiento apropiado de los puntos fuertes y las debilidades de su relación", añadió antes de indicar que "la satisfacción disminuye cuando las expectativas de uno de los cónyuges no se adecuan a la realidad".

En la investigación de McNulty participaron 82 parejas entrevistadas a pocos meses de su primer casamiento.

Al comienzo del estudio, se grabaron cintas de vídeo de los participantes cuando hablaban acerca de sus problemas matrimoniales.

Los investigadores estudiaron los vídeos y asignaron calificaciones a la capacidad de cada pareja para resolver sus problemas.

Los participantes también completaron cuestionarios sobre sus niveles de satisfacción matrimonial, sus esperanzas futuras y las expectativas acerca de cómo se comportarían sus parejas.

A cada uno de los participantes se les volvió a examinar con intervalos de seis meses durante cuatro años, con un total de ocho exámenes para medir la satisfacción matrimonial. De las 82 parejas, 17 se habían divorciado cuando terminó el estudio.

Los resultados mostraron que los participantes que tenían altas expectativas de felicidad al casarse, pero carecían de destrezas para mantener la relación, vieron reducirse su satisfacción matrimonial en los primeros cuatro años tras la boda.

Los que tenían pocas expectativas y pocas habilidades de relación mostraron una escasa disminución en la satisfacción.

Algo importante en el estudio de McNulty es que sugiere que rebajar las expectativas no beneficia a todos.

Las parejas que al comienzo del estudio poseían buenas destrezas para la relación -pero entraron al matrimonio con pocas esperanzas de lograr un alto nivel de felicidad- sufrieron bajos niveles de satisfacción.

Según el estudio, en estos casos los recién casados se dejaron llevar por la noción preconcebida de que el matrimonio iría mal, y por lo tanto no usaron sus destrezas para interrelacionarse ni se esforzaron en mejorar la unión, descuidándola.

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