UN RESQUICIO EN EL SISTEMA DE CORRETAJE DE E.U. PERMITE LUCRAR A LOS PÍCAROS

UN RESQUICIO EN EL SISTEMA DE CORRETAJE DE E.U. PERMITE LUCRAR A LOS PÍCAROS

A principios de año, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) presentó una demanda civil en un tribunal federal de Seattle contra Suheil M. Judeh, acusándolo de haberse embolsado unos US$95.000 de la forma más insólita: negociando acciones consigo mismo. Judeh supuestamente utilizó 26 identidades falsas o robadas para crear cuentas en dos firmas de corretaje. Utilizó esas cuentas falsas para negociar acciones con una cuenta que tenía a su nombre verdadero en una tercera casa de corretaje. Logró cuadrar las transacciones de tal forma que su verdadera cuenta tuviera ganancias mientras las cuentas falsas arrojaran pérdidas, dejando todo el enredo en manos de las dos firmas de corretaje.

07 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

A principios de año, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) presentó una demanda civil en un tribunal federal de Seattle contra Suheil M. Judeh, acusándolo de haberse embolsado unos US$95.000 de la forma más insólita: negociando acciones consigo mismo.

Judeh supuestamente utilizó 26 identidades falsas o robadas para crear cuentas en dos firmas de corretaje. Utilizó esas cuentas falsas para negociar acciones con una cuenta que tenía a su nombre verdadero en una tercera casa de corretaje. Logró cuadrar las transacciones de tal forma que su verdadera cuenta tuviera ganancias mientras las cuentas falsas arrojaran pérdidas, dejando todo el enredo en manos de las dos firmas de corretaje.

Al establecer y utilizar cuentas falsas, Judeh se aprovechó de un resquicio existente en los sistemas de seguridad de algunas de las firmas de corretaje estadounidenses.

La presunta creatividad de Judeh podría valerle una mención en la larga la historia de los intentos de engañar a los mercados. La estafa que supuestamente ingenió, dice el fiscal de la SEC Robert Mitchell, "parece única".

Todo lo que rodea a Judeh es un misterio. La demanda de la SEC lo describe como un residente del área de Seattle, de 36 años, que "ha negociado activamente acciones por cuenta propia, involucrándose frecuentemente en negociaciones a corto plazo conocidas como day trading", es decir, posiciones que se mantienen menos de 24 horas.

Los esfuerzos por localizar a Judeh para una entrevista fueron infructuosos. Mitchell, de la SEC, dice que la agencia tardó varias semanas en encontrar a Judeh para presentarle la demanda, pero se niega a ofrecer detalles sobre cómo y dónde lo halló.

El supuesto fraude de Judeh comenzó en mayo de 2002. La treta era audaz y relativamente sencilla: llenaba una solicitud para crear nuevas cuentas en E*Trade Securities o Ameritrade, firmas de corretaje en línea, utilizando una identidad robada o inventada.

Con la solicitud, Judeh enviaba un cheque para disponer de fondos para negociar acciones. Los cheques, que según la SEC estaban ligados a cuentas inexistentes e impresos por Judeh, tenían un valor promedio de US$8.500.

Las dos firmas de corretaje le permitían empezar a negociar con las cuentas antes de que los cheques se hicieran efectivos o, mejor dicho, fueran rechazados. Esto daba a Judeh un plazo de varios días para llevar a cabo sus tejemanejes.

Desde las cuentas falsas, dice la demanda, Judeh colocaba órdenes de compra o venta cuidadosamente calculadas. Normalmente, ponía las órdenes antes o después de las horas típicas de negociación, en un momento en que el volumen de transacciones de una acción es relativamente pequeño.

En el momento preciso que ponía la orden, Judeh ingresaba otra que correspondía al mismo título y por el mismo monto desde una cuenta que estaba a su verdadero nombre, en Castle Securities.

Puesto que en esas horas no había muchos corredores activos y sus órdenes eran bastante grandes, las dos posiciones de Judeh solían compensarse entre sí, dice la SEC.

"Estructuraba sus órdenes para que la cuenta en Castle fuera la ganadora", dice la demanda.

Tras descubrir que el cheque del depósito era falso, la firma de corretaje cerraba la cuenta. Como sólo tenían una identidad falsa a la que perseguir, las casas de corretaje tenían que cubrir las pérdidas. Se estima que Judeh llevó a cabo cien "negociaciones fraudulentas".

Las casas de corretaje terminaron por darse cuenta cuando empezaron a compararar los cheques rebotados de cada una de las cuentas. Además, Judeh solía llamar a las firmas de corretaje cuando abría una nueva cuenta para ver si ya estaba activada y así empezar a negociar.

"Pudimos determinar que se trataba de su voz", dice Mitchell, refiriéndose a la grabación de las llamadas que Judeh hizo.

El asunto es cómo las casas de corretaje permiten operar a sus clientes sin fondos comprobados. Los nuevos clientes suelen "querer la potestad inmediata de invertir", dice una vocera de Ameritrade. "Es desafortunado que algunos traten de abusar del sistema".

Pero Ira Sorkin, ex jefe de la oficina de la SEC en Nueva York y ahora un destacado abogado defensor, compara el caso de Judeh con el de un vendedor de autos que deja a un cliente disponer de un vehículo antes de hacer efectivo el cheque. "Si usted le da las llaves, la culpa es suya", dice Sorkin.

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