EL DRAMA DE MAYRA NO SE DEBE REPETIR

EL DRAMA DE MAYRA NO SE DEBE REPETIR

La señora que me cuidaba no era secuestradora pero el esposo de pronto sí , dice Mayra Alejandra Gómez Vecca y abre los ojos en medio de las grabadoras. La niña de 9 años contesta suavecito las preguntas que la despertaron tras la primera noche de regreso a su casa en el corregimiento El Cabuyal de Candelaria.

22 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

"La señora que me cuidaba no era secuestradora pero el esposo de pronto sí", dice Mayra Alejandra Gómez Vecca y abre los ojos en medio de las grabadoras. La niña de 9 años contesta suavecito las preguntas que la despertaron tras la primera noche de regreso a su casa en el corregimiento El Cabuyal de Candelaria.

En la entrada hay bombas de colores y en la sala sigue un letrero de bienvenida. Ella recuerda que estuvo algunos días en un rancho, donde en la noche del miércoles sintió disparos afuera. Mayra, quien tiene picaduras en todo el cuerpo, dice que fue un combate corto y que se cubrió con la cobija. Luego apareció la guerrilla.

La llegada de la estudiante a la Alcaldía de Candelaria conmocionó a ese municipio en la noche del viernes. Desde un balcón los padres de la niña, Jorge Luis Gómez y Norha Elena Vecca, vieron la plaza llena. El gobernador del Valle, Angelino Garzón, dice que comparte la alegría y pide que no se repitan los secuestros de niños. Cree que las manifestaciones de la comunidad, la unión de las autoridades y en este caso el acto de las Farc podrían abrir una posibilidad de un acuerdo humanitario.

El comandante de la Policía Metropolitana, coronel Mario Gutiérrez, considera que el regreso de la niña se debió a la presión de la comunidad con sus manifestaciones de rechazo al secuestro. Anota que "podría ser un cuento chino lo de la liberación de las Farc porque la versión proviene de delincuentes".

El secuestro ocurrió en la mañana del 10 de febrero cuando la estudiante viajaba en un bus escolar hacia su colegio. La niña respondió que se llamaba Melissa, igual que una compañerita de salón, cuando los hombres armados entraron al vehículo a preguntar. Pero uno de ellos la señaló como Mayra y se la llevaron.

Dice que el viaje fue largo, luego hubo caminatas y viaje a caballo. Mayra cuenta que la cuidaba una mujer de nombre Martha y que había un niño de 3 años. Le daban mucho café y mora con azúcar. "Yo le rezaba a mi mamá", dice la niña. Las picadas de las pulgas y el miedo la desvelaron varias veces. Tiene un golpe en la rodilla porque un caballo la pateó. "Yo creo que él pensó que iba a tocarle una llaga", comenta.

Según un comunicado de las Farc, el miércoles pasado ocurrió un combate con una banda de delincuencia común, fue muerto un hombre y "capturados dos". Al anochecer del jueves el padre de la estudiante recibió una llamada de un amigo quien le dijo que lo invitaba a orar y que llevara una vela. "Pensé que era un acto religioso, pero le dije que iba. A las 4:00 de la mañana salí en carro para Palmira y allá me presentó a un cristiano que me quería conocer. Salimos luego para la montaña de Florida y viajamos tanto que creo que llegamos a otro departamento", dice Gómez, quien insiste en que los secuestradores se equivocaron porque su familia no es adinerada.

Agrega que "las Farc aparecieron en la vía, me pidieron el nombre y me preguntaron qué quería. Yo les dije que a mi hija y ellos me aseguraron que me la entregarían. Pero me pidieron un garante porque ellos no querían que se contara algo así como una película de rescate", cuenta Gómez.

En la tarde contactó al alcalde de Candelaria, scar Gómez y los dos fueron en una camioneta oficial a un sitio rural de Florida, donde un campesino les hizo señales de pare. "Luego apareció la niña. Al principio la vi extraña, más alta, pero era por las botas, una sudedera grande y un saco", dice Gómez.

El gestor de Paz del Valle, Fabio Cardozo, pide que no se repitan esta clase de episodios.

Mayra amaneció ayer, entre asustada y feliz, rodeada de periodistas, pero a sus padres les dijo que regresará a clases porque quiere ser, de nuevo, una estudiante común y corriente.

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