CIRO DÍAZ NARRA EL PARTIDO DE SU VIDA

CIRO DÍAZ NARRA EL PARTIDO DE SU VIDA

Está temblando, está temblando , fueron las últimas palabras que el periodista Ciro Díaz Urrego dijo al aire antes de salir despavorido de la emisora en la que a la 1:15 de la tarde del 25 de enero de 1999 realizaba su programa deportivo.

19 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

"Está temblando, está temblando", fueron las últimas palabras que el periodista Ciro Díaz Urrego dijo al aire antes de salir despavorido de la emisora en la que a la 1:15 de la tarde del 25 de enero de 1999 realizaba su programa deportivo.

Mientras Díaz huía de la muerte y se convertía en el primer periodista en narrar al mundo la devastación del movimiento telúrico, 1.148 personas del eje cafetero fallecían bajo los escombros.

En el momento del terremoto, el áinformador entrevistaba por teléfono a dos jugadores argentinos, quienes murieron tras caerse el hotel donde se hospedaban.

Cinco años después, Díaz Urrego, uno de los periodistas deportivos más reconocidos del país, lucha contra un cáncer cerebral que lo alejó hace ocho meses de los micrófonos.

En sus 27 años de profesión, ha estado en tres mundiales de fútbol y cinco Copas América.

Con unos kilos menos, dificultadesámotrices para desplazarse por sus propios medios pero conservando aún la fluidez que lo llevó a estar al lado de periodistas como Hernán Peláez, Iván Mejía, Carlos Antonio Vélez, Alfredo Castro, Benjamín Cuello y Jaime Ortiz Alvear, el cucuteño de 48 años se aferra a la vida con el apoyo de sus cuatro hijos y su esposa, Socorro.

Díaz, quien trabajó en las principales cadenas deportivas en Cúcuta, Bogotá, Santa Marta, Medellín, Cali, Europa, Armenia y Bucaramanga, donde lleva viviendo tres años, no se le despega su esposa, también cucuteña, quien se convirtió en su principal soporte para afrontar la enfermedad, que hoy, en ocasiones, lo sume en profundas lagunas mentales.

Aunque sus picantes comentarios y su aguda voz no se escuchan desde el año pasado, Díaz no para de soñar con la profesión que lo llevó a conocer a medio mundo y a futbolistas como Leonel Alvarez, quien le obsequió la camiseta con la que jugó en Estados Unidos el Mundial de 1994. "Si no fuimos campeones con ese equipo, veo difícil que lo seamos con otro", es su sentencia.

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