IDENTIFICACIÓN POR RADIOFRECUENCIA

IDENTIFICACIÓN POR RADIOFRECUENCIA

Cada día aumenta el número de aparatos, diferentes de los computadores, que se conectarán a la red en forma inalámbrica. Este número será 10 veces mayor que el de computadores conectados a redes para el año 2012, según IDC.

23 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

Cada día aumenta el número de aparatos, diferentes de los computadores, que se conectarán a la red en forma inalámbrica. Este número será 10 veces mayor que el de computadores conectados a redes para el año 2012, según IDC.

Esto quiere decir que toda red debe tener un importante rol pasivo para poder atender a esa gran masa de equipos que quieren solicitar servicios o transmitir información. Por aparatos hay que entender teléfonos, agendas digitales, computadores portátiles y todo aquel dispositivo, accesorio o elemento que transmita algún tipo de telemetría o contenga una plaqueta de identificación por radiofrecuencia, tecnología también conocida como RFID, por sus siglas en inglés (radio frequency identification).

Esta tecnología está adquiriendo una gran importancia, especialmente en el mundo de los negocios. Un sistema básico de RFID consiste en una antena y un decodificador, conocidos como lector o interrogador, y una etiqueta programada con información. Su objetivo es el de recoger información transaccional, de producto, de tiempo y lugar, rápida y oportunamente sin intervención humana y sin errores.

Las etiquetas pasivas no requieren energía externa, se activan cuando la reciben del aparato receptor y solo pueden ser leídas. Las activas requieren energía interna y pueden ser leídas y escritas.

El factor preponderante de esta tecnología es el de que las etiquetas pueden ser leídas sin tener ningún contacto y sin que tenga que existir una línea de vista, es decir, se pueden leer con paredes y elementos entre ellas y el lector.

Por qué toda esta explicación? Pues bien, mediante el uso de la tecnología de RFID se le puede dar vida a una gran cantidad de aplicaciones. Imagínense un almacén que no requiera lector de código de barras y que les pueda hacer seguimiento a los artículos sin intervención de nadie. Con la sola lectura de sus etiquetas RFID, son seguidos por las antenas receptoras instaladas en el local.

Atrás quedarán las tarjetas de identificación que hay que pasar manualmente por un lector. Con solo acercarse a la puerta, esta leerá la etiqueta y la abrirá segundos antes de acercarse a ella.

En las cajas registradoras de los supermercados ya no será necesario pasar los artículos por el lector de código de barras, sino que, sin sacar las compras del carro, la registradora producirá la factura. Vale la pena mencionar que Wal-Mart, el almacén más importante del mundo, dentro de poco tiempo solo les comprará a aquellos proveedores que ofrezcan sus productos con etiquetas RFID.

El límite de lo que se puede hacer con un sistema que lee, en forma inalámbrica y automática, etiquetas -que cada día son más baratas de producir- es la imaginación.

Por ser una tecnología que puede invadir la privacidad de las personas y que requiere emisión de energía, es importante que el Gobierno empiece ya, si no lo está haciendo, a estudiar las normas que la regularán, ojalá en forma que se pueda masificar su uso sin mayores problemas. Para ayer es tarde.

guisan@eltiempo.com.co

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