PEAJITO CAUSÓ REVUELO EN EL NORTE

PEAJITO CAUSÓ REVUELO EN EL NORTE

La protesta de los habitantes de Copacabana contra el peajito social de la doble calzada Bello-Hatillo, que se anunciaba pacífica a tempranas horas de ayer, se convirtió en toda una refriega con varios intoxicados con gases lacrimógenos, más de 10 personas detenidas y piedras regadas por la vía de ingreso a la localidad.

19 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

La protesta de los habitantes de Copacabana contra el peajito social de la doble calzada Bello-Hatillo, que se anunciaba pacífica a tempranas horas de ayer, se convirtió en toda una refriega con varios intoxicados con gases lacrimógenos, más de 10 personas detenidas y piedras regadas por la vía de ingreso a la localidad.

A las 6 a.m. cerca de 500 copacabanitas se reunieron en el barrio Villanueva, ubicado al frente de Haceb, para preparar un sancocho de leña.

Esa sería la forma en que protestarían en contra de las obras del peajito social de la doble calzada Bello-Hatillo, que comenzaron el pasado lunes en el sector de Navarra, en Bello.

Las obras del proyecto vial Bello-Hatillo se reanudarán en junio próximo y son consideradas por algunos habitantes del Aburrá Norte como una imposición presidencial, porque el pasado 19 de marzo el presidente Alvaro Uribe decidió que la obra era necesaria para el desarrollo del norte antioqueño.

Por eso, además del descontento por las obras, a la refriega se unieron discusiones menores en las que unos criticaban al Presidente con gritos como "Uribe dictador" y otros pretendían acallarlos en señal de apoyo al mandatario nacional.

En plena cocción del sancocho llegaron tres escuadrones antimotines de la policía (Esmad) a poner el orden llevándose la olla de comida.

En un momento la situación parecía controlada, pero luego los uniformados se llevaron al concejal de Copacabana Francisco Hernández porque dijeron que estaba regando aceite en la vía pública.

Algunos menores de edad, que fueron detenidos junto con el concejal, fueron entregados después a sus padres.

La temperatura de la refriega siguió subiendo cuando el escuadrón comenzó a lanzar gases lacrimógenos para contener las pedreas de que eran objeto. Hasta un bebé de dos meses alcanzó a respirar los gases lo que obligó a que éste, al igual que otras personas afectadas, fuera atendido en el hospital de Copacabana.

En medio del enfrentamiento la concejal Blanca Ruth Arango fue trasladada hasta Bello por cuatro policías. Según voceros del escuadrón antimotines, la concejal mordió a uno de los uniformados pero más tarde volvió al sitio de la protesta junto con Hernández.

La concejal Arango denunció la desaparición de por lo menos 20 personas. Sin embargo, el coronel Rubén Carrillo, comandante de la Policía Metropolitana, desmintió la retención de alguna persona sin causa justa y que solamente 10 personas fueron detenidas ayer por causar desorden en la vía pública.

"No hubo abuso de la autoridad, lo que hicimos fue responder a la agresión de la comunidad", anotó Carrillo.

Ana Lucía Cano, una educadora de Copacabana, criticó la actitud represiva de la policía en un acto que quería ser pacífico desde el comienzo.

Al finalizar la tarde de ayer, el aire del pueblo seguía completamente lleno de gases y la mayoría de la población tenía los ojos inflamados y llorosos. Tanquetas del Esmad seguían custodiando el ingreso a Copacabana en prevención de nuevos brotes de violencia porque, según rumores que circulaban, para hoy se espera que la protesta empeore.

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