DEFINIENDO EL FUTURO

DEFINIENDO EL FUTURO

Exportar cada día más a un mercado de casi 300 millones de personas con un ingreso per cápita superior a los 35.000 dólares, es la ilusión. Pero como reza el dicho popular que No hay almuerzo gratis , también hay preocupaciones, la principal de las cuales es que esa ilusión sea muy costosa: que la invasión de productos de Estados Unidos termine destruyendo un aparato productivo débil y vulnerable. VER GRAFICO Balanza comercial Colombia - Estados Unidos

17 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Exportar cada día más a un mercado de casi 300 millones de personas con un ingreso per cápita superior a los 35.000 dólares, es la ilusión. Pero como reza el dicho popular que "No hay almuerzo gratis", también hay preocupaciones, la principal de las cuales es que esa ilusión sea muy costosa: que la invasión de productos de Estados Unidos termine destruyendo un aparato productivo débil y vulnerable.

VER GRAFICO Balanza comercial Colombia - Estados Unidos.

En el fondo hay conciencia de que un tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Colombia traerá ganancias y pérdidas, pero lo importante es que el balance neto sea favorable a nuestro país, en el entendido que para una economía más de cien veces el tamaño de la colombiana el riesgo es menos que mínimo.

En efecto, mientras las exportaciones colombianas van casi en un 50 por ciento al mercado de Estados Unidos, las importaciones de ese país procedentes de aquí no alcanzan a representar el medio por ciento del total, lo cual evidencia la mayor dependencia.

Bajo ese marco general, los dos países arrancan desde mañana la negociación para llegar en el 2005 a un tratado de libre comercio (TLC) en el que también estarán Perú y Ecuador y más tarde Bolivia, países andinos cuyas relaciones económicas con el norte han estado señaladas por una relación unilateral de ayuda y colaboración, antes que de negociación y competencia.

"Siempre hemos recibido lo que nos da unilateralmente Estados Unidos, para bien y para mal. Seremos capaces de lograr algo mejor con una negociación abierta?", es la inquietud de muchos empresarios y analistas.

"La principal desventaja, sin duda, es el hecho que Estados Unidos tiene una inmensa experiencia en este tipo de negociaciones y un equipo muy experimentado dirigido por Robert Zoellick, lo cual le otorga inmensas ventajas frente a Colombia", opina el ex ministro de Hacienda Roberto Junguito, quién ha estado en dos oportunidades en esa cartera y ha participado en acuerdos financieros con ese país.

En las últimas décadas las relaciones entre ambos países han estado centradas en el combate del narcotráfico y más recientemente del terrorismo y de ese manejo se han dado planas con impacto económico como es el caso del Atpa que ofrece gabelas arancelarias a más de 5000 productos para entrar al mercado norteamericano, pero cuya vigencia es limitada y el criterio unilateral.

La primera ronda de negociaciones para el TLC se realizará desde mañana en Cartagena de Indias, luego de que un año atrás el gobierno colombiano le planteara a su similar de E.U. su deseo de suscribir un tratado bilateral de libre comercio y nueve meses después que George Bush aceptara la idea en un pronunciamiento de su representante comercial Robert Zoellick en una visita a Bogotá, haciendo las primeras advertencias: el libre comercio es de doble vía y para Estados Unidos temas como la propiedad intelectual están por encima de cualesquiera otro.

Mucho se ha hablado de la negociación que se inicia este martes, pero la realidad y las intenciones solo se sabrán en la mesa y a medida que avance el proceso. En términos generales, como grandes temas de la negociación se incluyen el acceso a mercados, propiedad intelectual, régimen de inversión, compras del Estado, solución de controversias, competencia, comercio electrónico, servicios y legislación ambiental y laboral.

Hay sectores más sensibles que otros y aunque la discusión se ha centrado en el sector agropecuario, no es secreto que industrias como la química, plásticos y en general la pequeña y mediana industria sienten un gran temor de la competencia importada. En los servicios, las telecomunicaciones ha hecho saber su incertidumbre acerca del futuro.

Sin embargo, hay asuntos sobre los que no se habla y que constituyen barreras al comercio. El más importante tiene que ver con las restricciones al movimiento de la mano de obra por efecto de las dificultades para obtener la visa de ingreso a estados Unidos, asunto que limita con la "dignidad nacional" a decir de empresarios como el presidente de la CCA, José Fernando Isaza Delgado.

Con el inicio de las negociaciones de mañana, el debate también se profundizará, más si se tiene en cuenta que de acuerdo con la estrategia oficial, el TLC se negociará por temas pero se firmará en forma integral de manera que se pueda hacer compensaciones y equilibrios.

En cualquier escenario de discusión en contra o a favor, la realidad es una: Colombia se está jugando su futuro en las negociaciones del TLC con Estados Unidos y este será el tema que concentrará buena parte de la atención nacional en los próximos dos años.

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