LESIONES ATIZARON LA PROTESTA

LESIONES ATIZARON LA PROTESTA

Las denuncias de la comunidad de Copacabana sobre abusos del Escuadrón Metropolitano Antidisturbios de la Policía (Esmad) atizaron la protesta de la población del norte del valle de Aburrá, que se opone a la instalación de un peaje a la entrada de este municipio.

20 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Las denuncias de la comunidad de Copacabana sobre abusos del Escuadrón Metropolitano Antidisturbios de la Policía (Esmad) atizaron la protesta de la población del norte del valle de Aburrá, que se opone a la instalación de un peaje a la entrada de este municipio.

Luego de los desórdenes del martes, ayer en la tarde se presentaron más disturbios, fueron cerrados todos los locales comerciales de la localidad y el Concejo anunció una renuncia masiva.

Según pobladores, la noche del martes se prestó para una mayor agresión. "Los agentes del Esmad entraron al pueblo por un sector llamado la Balastrera y golpearon gente que no tenía nada qué ver, amenazándolos con tirarlos al río", dijo Doris Lopera, quien recibió golpes en los brazos el martes.

Es el mismo caso de Bayardo Jiménez, de 27 años (en la foto), que regresaba de su trabajo como asesor de seguros y al paso por el puente de La Pedrera fue golpeado por el Esmad, según él.

"Venía del trabajo y estaba buscando a mi papá, me cogieron, les mostré las manos limpias para que vieran que yo no estaba tirando piedra, pero me golpearon", narró el joven, que tiene un brazo fracturado y golpes en la cabeza. Añadió que incluso dentro de la tanqueta lo siguieron maltratando física y verbalmente.

Según datos entregados ayer por el hospital local, en los dos días de la protesta se habían presentado 37 lesionados, de ellos 30 por contusiones y 7 por inhalación de gases. Todos ya fueron dados de alta, excepto uno al que remitieron a la Clínica El Rosario, de Medellín, con hematomas y traumas en todo el cuerpo.

Del total de casos, 27 ocurrieron entre las 11 de la noche del martes y las 6 a.m. de ayer, horas en que arreciaron los enfrentamientos entre los manifestantes y la Fuerza Pública.

El tránsito entre Medellín y Copacabana estaba paralizado, pues el movimiento se desarrolla en las tres salidas del municipio (Machado, Villanueva y La Pedrera). Solamente cinco buses de la empresa Coonatra alcanzaron a circular en las primeras horas.

En la mañana, a medida que los lesionados se reincorporaban al bloqueo, sus relatos acaloraban los ánimos de los presentes. Arrumaron piedras y hacia las 3:00 p.m. comenzaron a lanzarlas al escuadrón, con cortas treguas para que pasaran niños y ancianos.

Los choques se daban en medio de una estación de gasolina y la mayoría de los manifestantes eran menores de edad.

A las 4:30 p.m., mientras los antimotines ayudaban a un compañero lesionado, los concejales de Copacabana sostenían una reunión para decidir si renuncian o no a sus curules, como protesta por lo que consideran una imposición del llamado peajito social por parte del presidente Alvaro Uribe, como mecanismo para costear parte del valor de la doble Calzada Bello-Hatillo.

El alcalde Frank Montoya le pidió al comandante de la Policía Metropolitana, general Rubén Darío Carrillo, que conforme un comité que investigue los posibles abusos de los antimotines.

"La gente puso obstáculos en la vía y es natural que ante esa pretensión se hayan presentado los hechos", dijo Carrillo refiriéndose a las quejas de supuestos desmanes de sus hombres.

Sin conocer aún del último policía lesionado, el oficial añadió que en sus filas hay cinco heridos -uno con fractura de clavícula-.

Quejas contra Esmad.

Contra el Esmad hay en curso una denuncia en la Procuraduría y la Fiscalía, por hechos ocurridos el pasado primero de mayo. Según la abogada Claudia Montoya, de la Corporación Red Juvenil de Medellín, cuatro asociados de esa entidad fueron agredidos en la marcha del Día del Trabajo. Uno aún sigue con amnesia por golpes en la cabeza.

"A dos de ellos los golpearon con los bolillos y a patadas incluso cuando ya los tenían dentro de la tanqueta. A uno le decían: Maldito mechudito, te vamos a motilar , y a otro le decían este tusito hp... , relató Montoya.

El general Carrillo sostiene que el incidente del Primero de Mayo se dio después de que sonara una papa explosiva.

El personero de Medellín, Jairo Herrán Vargas, advierte que "la Policía tiene derecho a retener a las personas que estén incurriendo en hechos que alteren la normalidad, pero les está vedado golpearlas, sobre todo cuando la persona ya ha sido reducida".

Otra crítica de los organismos de derechos humanos es la falta de identificación de los antimotines, que no permite individualizar las denuncias ante posibles abusos.

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