LE DIJERON ADIÓS AL CHAMBER

LE DIJERON ADIÓS AL CHAMBER

El más sorprendido con los tres alambiques hechizos y las casi 200 botellas tamaño litro envasadas con una bebida amarillenta y fuerte olor a alcohol, fue el propio director nacional del Inpec, general Martín Emilio Cifuentes.

20 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

El más sorprendido con los tres alambiques hechizos y las casi 200 botellas tamaño litro envasadas con una bebida amarillenta y fuerte olor a alcohol, fue el propio director nacional del Inpec, general Martín Emilio Cifuentes.

Las botellas estaban dispuestas de manera ordenada en la sala de reuniones de la cárcel de Picaleña, en Ibagué.

Los internos sabían que eso iba a suceder, pues cualquiera se pregunta cómo mantuvieron guardadas y alejadas de toda requisa canecas, envases y cables eléctricos durante tantos años.

Con esos elementos, los internos hacían las resistencias para calentar la chicha que posteriormente se convierte en metanol. Luego, la mezclaban con gaseosa para obtener el chamber o licor carcelario.

Para suavizar el impacto que el hallazgo produjo en el general, los internos dieron inicio inmediato al acto de entrega oficial de las botellas y alambiques de aguardiente de fabricación carcelaria al director.

De esta manera, los presos lograron cerrar un capítulo de muerte, riñas, heridos, cegueras, desplazamientos de patios e intoxicaciones, que se venían presentando en este penal por cuenta del consumo del chamber .

En efecto, la cara le cambió al general Cifuentes a la hora de firmar el convenio de no licor y al apretar la mano del interno Wilmar Zapata, promotor de la campaña en contra de la fabricación, comercialización y consumo de este menjurje .

Adiós a las borracheras.

El hecho de que entre 1990 y 1992 hayan muerto cuatro internos por ingerir chamber y que otros doce hayan quedado ciegos por la misma causa, fueron razones suficientes para que los 2.400 internos de Picaleña hayan decidido erradicar la peligrosa bebida.

Para ello, no necesitaron de la ayuda de Alcohólicos Anónimos sino mucha fuerza de voluntad y resignación, pues dejarán de percibir los 2 millones de pesos mensuales por patio que les deja la comercialización de este aguardiente carcelario.

Según Zapata, por una botella de 250 centímetros cúbicos se pagan 8.000 pesos y por una de litro, 48 mil. En total, dice, en todo el penal se mueven mensualmente unos 24 millones de pesos.

Zapata dice que el negocio comenzó en 1986 con la llegada de los gorgoneros (presos trasladados de la isla Gorgona). En los años 90 fueron los paisas los que se apropiaron de la producción y comercialización de la bebida.

Algunas pruebas de laboratorio hechas por la Fábrica de Licores del Tolima a la bebida, cuenta Zapata, demostraron que contiene ácido acético en un 72 por ciento y su contenido de metanol es mayor a cien miligramos por litro. Esto lo convierte en un veneno capaz de producir temblor, ansiedad severa y crisis alucinatoria.

Por estos peligros que representa el consumo y por los continuos robos de panela, azúcar y levadura, que tenían a los internos tomando café y chocolate sin dulce y comiendo una masa pastosa a la que llamaban pan, decidieron darse la pela y dejar el negocio.

Zapata, condenado a 28 años de prisión por secuestro y presidente de la Mesa de Trabajo por la Paz que funciona en Picaleña desde 1999, reunió a los paras y a los delincuentes comunes de los patios 6 y 7 y les planteó la necesidad de acabar con el chamber .

COMO SE HACE EL CHAMBER ?.

Sus componentes son levadura, agua, panela y azúcar. Estos ingredientes se mezclan y se obtiene la chicha, que se deja fermentar por ocho días en botellas, canecas u otro recipiente, dependiendo de la pericia del interno. Después de este tiempo, la chicha se calienta en un burro (una olla de aluminio, una caneca plástica y un pedazo de tuvo PVC) . Para calentarla se introduce dentro del burro , una resistencia hechiza con capacidad de 800 a mil voltios. La chicha se deja así unos 30 minutos y ahí comienza a salir el chamver destilado. A cada litro de se le agregan dos litros de gaseosa.

FOTO/Javier Amaya EL TIEMPO.

El director nacional del Inpec, general Martín Emilio Cifuentes (centro), recibió en Picalena las licoreras clandestinas de lsos presos.

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