LA HISTORIA REAL DE RODRIGO LEAL

LA HISTORIA REAL DE RODRIGO LEAL

Punto de giro, la serie de Mauricio Navas y Mauricio Miranda que presentó RCN, les sirvió de excusa a los cinco libretistas de El auténtico Rodrigo Leal para burlarse de su propio trabajo. Santiago (Javier Gnecco) era acosado por Gonzaloca (Jorge Marín).

20 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Punto de giro, la serie de Mauricio Navas y Mauricio Miranda que presentó RCN, les sirvió de excusa a los cinco libretistas de El auténtico Rodrigo Leal para burlarse de su propio trabajo. Santiago (Javier Gnecco) era acosado por Gonzaloca (Jorge Marín).

Este último le mandaba flores, chocolates, lo llamaba por teléfono a preguntarle por qué había botado las rosas que había escogido para él y a alabarlo por la pinta de ese día, aunque recomendándole otro color de camisa o de corbata. "Era una puya para nosotros mismos, que nos inventamos historias enredadas para tener a la gente frente al televisor", dice Juan Francisco Domínguez, uno de los creadores de la novela.

A su lado, Rita Pava y Leopoldo Vanegas. Los otros dos creadores, Ana María Londoño y Rafael Noguera, ausentes. Un equipo de libretistas que a primera vista no tiene nada en común pero que se enrollaron en un tema exitoso: un reality hecho telenovela, en el que volcaron sus sensaciones sobre la TV colombiana, pusieron personajes inspirados en gente real del medio, criticaron el formato, se burlaron de los actores y, además, dejaron en entredicho la profesión de productor.

Por supuesto, no sueltan nombres. Sin embargo, en las mismas oficinas de Teleset, empresa productora de la telenovela vendida a Caracol, pueden estar algunos de los personajes que en la telenovela (al aire al menos por tres meses más) tienen vida propia.

De Aníbal (representado por Jairo Camargo) no hablan casi nada. Dicen que es una creación, pero inmediatamente Domínguez acota que "es de esos tipos que para justificar lo que hacen (morbo, manipulación) siempre argumentan que no se roban un peso y que lo hacen todo -lo malo- para cumplir con el fin del programa".

Lo cierto es que aunque nadie les ha dicho nada, sí han sentido que hay gente que los mira con deseos de hacerles preguntas y que se aguantan las ganas de contarles cosas. Sin embargo, saben que la televisión es un mundo donde todo se ve: "Son muchos los conductores que llegan preguntando, a los gritos Quién escribió esto? y lo cambian, dejándolo peor, lo vemos todos los días", cuenta Vanegas. Como Anabel (Cecilia Navia) en su espacio, quien además fue inspirada en la hermana del dueño de una programadora, con sus pintas y su forma de hablar.

Domínguez cuenta que, aunque fue una telenovela muy difícil de escribir (por la cantidad de personajes y por las trasescenas de cada escena), fue un gran experimento. El formato, además, fue comprado por España, a donde viaja Juana Uribe (cabeza de grupo) una vez al mes para hacer la asesoría.

Con el punto final y una que otra lágrima (de Domínguez), les quedó una espina en el alma. Siempre pensaron que al ver la producción, el televidente iba a dejar de asistir masivamente a las convocatorias de los realities. Y no fue así.

FOTO/Claudia Rubio EL TIEMPO.

Leopoldo Vanegas, Juan Francisco Domínguez y Rita Pava, Libretistas.

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