LA PAUSA AUSTRALIANA DE SILVIA DE DIOS

LA PAUSA AUSTRALIANA DE SILVIA DE DIOS

Un día al año, la gente saca a las calles de Melbourne (Australia) lo que quiere cambiar: licuadora, microondas, muebles y una bicicleta pinchada fueron algunas de las cosas que esa noche recogió Silvia de Dios, a las 9 p.m., acompañada por su hijo Daniel, y que fueron a decorar su casa.

20 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Un día al año, la gente saca a las calles de Melbourne (Australia) lo que quiere cambiar: licuadora, microondas, muebles y una bicicleta pinchada fueron algunas de las cosas que esa noche recogió Silvia de Dios, a las 9 p.m., acompañada por su hijo Daniel, y que fueron a decorar su casa.

Fue hace dos años, acababa de llegar al lejano país con la intención de alejarse un tiempo de la actuación y de hacer una maestría en negocios deportivos, que le dieran nuevas luces en la carrera de administración de empresas que había cursado hace tanto tiempo y otras maneras de manejar el almacén de implementos de golf que tenía.

En los ratos libres y para matar el tiempo, se dedicó a perfeccionar el inglés y tomó un curso para convertirse en chef. Para sobrevivir, terminó vendiendo productos japoneses para cocina. Hoy, de regreso, además de reencontrarse con Julián Román, su compañero sentimental, y de prepararse para volver a la TV, quiere montar un restaurante con la sazón que descubrió en la nación de los canguros. "No quiero nada tailandés ni asiático, sino de comida sana, de lo que me gusta comer a mí y sobre todo que los ingredientes sean los que deben ser", dice y por eso sabe que la idea le tomará tiempo pues necesitaría buscarse las maneras de conseguir las especias y otros añadidos.

En Colombia, antes de irse, Silvia había sido la antagonista de María madrugada y las alabanzas para su trabajo no podían ser mejores. "Los primeros 8 meses allá, no quería oír nada de actuación, pues la idea era limpiarme, acabar con los trucos". Luego se matriculó en talleres y cursos en el Victorian College of the Arts, una universidad de las artes.

Pero, por qué alguien que tiene fama y gana dinero renuncia a todo para irse a cocinar y lavar platos?: "Uno nunca debe acomodarse en la vida. No creo que uno venga al mundo solo a ganar plata".

Qué he hecho y para dónde voy? , esa fue la pregunta que se formuló y que la empujó a viajar. "Ahora, después de los 30, me siento mujer y no niña. Ahora están encajando las piezas". Sonriente, tomando clases en la academia de Edgardo, el también actor y papá de Julián, el novio con el que lleva tres años y medio, Silvia se siente más pausada y hasta su relación con el hijo, que ya tiene 11 años, se fortaleció.

FOTO/Martín García EL TIEMPO.

Silvia de Dios comenzó en la TV hace 18 años.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.