UN ARCHIPIÉLAGO DE CORALES Y MANGLARES

UN ARCHIPIÉLAGO DE CORALES Y MANGLARES

Por fin aparece el milagro de la lluvia, ese fenómeno natural por el que tanto ruegan los habitantes del archipiélago de San Bernardo (Bolívar).

20 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Por fin aparece el milagro de la lluvia, ese fenómeno natural por el que tanto ruegan los habitantes del archipiélago de San Bernardo (Bolívar).

La tempestad golpea alta mar. El viento corre sobre la marea. Oscurece y lo único que se ve es el resplandor del faro que se ilumina cada 10 segundos desde la punta de isla Múcura, territorio que se encuentra en el noroccidente de este juego de islotes ubicados a una hora y 40 minutos en lancha desde Cartagena, o 50 minutos desde Tolú (Sucre).

Allí, la tormenta llega convertida en llovizna y en una ráfaga de brisa salina que luego se extingue sobre el golfo de Morrosquillo, no sin antes dejar en el ambiente el espíritu de bienestar y de nostalgia.

El mar de los corales.

La vida en esta zona del Parque Natural Nacional Los Corales despierta nuevamente cuando, en el oriente, el Sol se filtra por Tintipán, la isla más grande del archipiélago.

En ese instante, las garzas, los alcatraces y variedad de aves acuáticas que duermen en las islas Panda, Mangle, Cabruna y Maravilla comienzan a sobrevolar la superficie del mar en busca de alimento, un tesoro que se disputan con los pescadores.

Llega, además, el Alejandro II, una lancha turística que ancla en el puerto del hotel Punta Faro, ubicado en isla Múcura. Allí, el capitán Pedro Coneo recoge a los huéspedes del resort, y con ellos va rumbo a Tintipán.

En 10 minutos están en las ciénagas formadas por imponentes manglares, únicos en el mundo. Y por una arteria de agua atraviesan estos islotes que más parecen barrios flotantes, con quintas de lujo habitadas por amantes del buceo.

Abajo, en la plataforma submarina, hay tal cantidad de corales cachos de alce, cacho de venado, deditos, de lechuga, de fuego y pagona; y gran variedad de peces, esponjas, moluscos, cangrejos, almejas, ostras, estrellas de mar y erizos, que ninguna inmersión es suficiente para conocer los secretos del mar Caribe.

La conquista del hombre.

Al sur de Tintipán se encuentra Santa Cruz del Islote, un lugar donde la tierra no es suficiente. En esta isla -la más poblada del planeta- habitan 1.040 personas en 10 mil metros cuadrados flotantes. Por eso, los hombres que no se dedican a la pesca le apuestan a ganarle terreno al mar.

Allí tampoco alcanza el agua. En el islote no hay más líquido potable que el que cae del cielo y se canaliza hasta llegar a los tanques dispuestos de manera rudimentaria por cada familia.

A pesar de esta naturaleza caprichosa, los hombres decidieron fundar su ciudad en esta isla y en Ceycen, en el sur, por ser las únicas tierras del archipiélago donde no azota el jején.

Aunque la plaga está prácticamente exiliada de algunas islas, la tradición no les permite dejar su tierra, ese territorio que ha sido testigo de la vasta descendencia... por que allí las mujeres tienen el oficio de parir.

El Alejandro II hace ahora una escala en isla Palma, uno de los lugares favoritos de los extranjeros por las playas nudistas. Allí, además de la visita a la planta hotelera, es imprescindible conocer el Parque Ecológico Acuario.

Este jardín marino retiene a los viajeros durante media hora. Primero, en los puentes de madera que atraviesa el enorme manglar, luego en las jaulas de las aves, los micos y los venados, y, finalmente, en la cueva dominada por una gran pecera que sirve de hogar a dos delfines.

La isla del agua dulce.

El capitán Coneo interrumpe el idilio con los cetáceos, pues el atardecer acaba de anunciarle que es hora de volver a Múcura, isla llamada así por ser la única del conjunto que cuenta con un yacimiento de agua dulce.

Se detiene en el Hotel Punta Faro, ese ensoñador oasis dominado por una cabaña de maderos entrelazados, con 33 cómodas habitaciones, palmas y mangles.

El chef abre el apetito de los comensales con platos que además de los ingredientes tradicionales -pescados y mariscos, arroz con coco y patacón-, incluyen entradas que parecen increíbles en estas latitudes, como son las ensaladas de verduras y de frutas frescas.

La jornada termina en la playa privada del hotel, un solitario paraje donde las olas del mar, verde cristalino, que acarician la suave arena blanca, incitan a algunos a practicar deportes como la inmersión con snorkel, el windsurf, el esquí náutico y el buceo, y a otros a desconectarse del mundo.

Allí las horas pasan sin sentirlas, testigo de esto es el canela altanero que queda escrito en el cuerpo.

En la noche ocurre lo mismo. La champeta y otros ritmos que anclaron en el trópico dibujan el ambiente de la kioskoteca, un bar a la orilla del mar donde los turistas, otra vez sin darse cuenta, son retenidos hasta el amanecer.

GUIA DE VIAJE.

Ubicación:.

El archipiélago de San Bernardo está a 40 millas náuticas de Cartagena. Este bello juego de islotes en la esquina del Golfo de Morrosquillo, en el mar Caribe, está conformado por Tintipán, Balsillas, Mangle, Boquerón, Ceycen, Panda, Maravilla, Islote, Múcura y Palma.

Para llegar:.

Hay dos opciones: una es tomar una lancha desde Cartagena, durante una hora y cuarenta minutos, o partir del muelle de Tolú, en un recorrido que dura 50 minutos.

El tiquete aéreo Bogotá-Cartagena-Bogotá tiene un costo de 300.680 pesos (incluye IVA, impuestos de gasolina y tasas aeroportuarias), en temporada baja; y de 484.720 en temporada alta, por AeroRepública.

El transporte en lancha Cartagena-Isla Múcura-Cartagena es de 60.000 pesos adultos y 50.000 pesos niños.

Gastronomía:.

El plato típico en el archipiélago es pescado, arroz con coco y patacón. En el hotel Punta Faro, las opciones gastronómicas incluyen entradas con verduras y frutas frescas.

Alojamiento:.

Varias de las islas que conforman el archipiélago cuentan con cabañas disponibles para el alquiler. Además en Isla Palma se encuentra el Hotel Decamerón, y en Múcura, la recomendación es alojarse en el hotel Punta Faro.

En este último, el paquete 3 noches 4 días (incluye alojamiento, alimentación completa y tour a las islas Tintipán y el Islote), en habitación doble, tipo superior, tiene un costo de 506.250 pesos, en temporada baja y 798.000 pesos, en temporada alta.

Para hacer:.

Recorrido en lancha por las islas del archipiélago.

Práctica de deportes acuáticos: inmersión con snorkel y con tanque, windsurf, esquí, kayac y paseo en vela.

Ciclopaseo en Múcura y visita a Chupundún, el pueblo pesquero.

FOTO.

1- En la isla Múcura se localia el hotel Punta Faro, un oasis enmarcado de azul.

2- Maravilla, la isla más pequeña del archipiélago, tiene una numerosa población de aves acuáticas.

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