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LOS PARTIDOS POLÍTICOSPROGRAMAS O PUBLICISTAS

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Dicté, no hace mucho, una conferencia y al dar comienzo a las preguntas y respuestas, me sometieron, por escrito, entre otras, las siguientes: 1o. Explíquenos: cuáles son la vida real, la filosofía, metas y objetivos, y cuáles los programas de los partidos liberal y conservador?

2o. Cuáles son las grandes diferencias entre los dos partidos y cómo pueden ellas manejarse para satisfacer filosóficamente lo que ofrecen? 3o. Explíquenos lo que su partido y sus directores esperan que hagan y pongan en acción los miembros del Partido Liberal cuando acceden a un cargo importante en el cual tengan dirección y mando, en temas tales como: Manejo de la moneda, política de empleo, sindicalismo, política de educación, seguridad, inversión extranjera, comercio internacional y políticas agraria, minera, ganadera e industrial? 4o. Qué tiene el liberalismo como programa para manejar en el futuro la gran minería y muy especialmente la petrolera y qué piensa el Partido que le convenga más al país hacer con las reservas que todo parece indicar van a ser cuantiosas? 5o. Deben los partidos fijar filosofías y programas, o por el contrario, las políticas que rijan al país deben ser lo que personalmente crea cada uno de los colombianos afortunados que sean elegidos, o los que ellos a dedo señalen para cargos importantes? Por supuesto, quedé sorprendido y en la medida en que fui leyendo las preguntas, resolví darme una salida de medio lado, sin precisar nada, como quiera que ni estaba en ese momento, ni estoy hoy en día, en capacidad de precisar en forma seria y estructuradamente, la filosofía, las metas, las definiciones, objetivos, planes y programas de los partidos colombianos, ni del mío, ni de ninguno de los demás.

Mi capacidad consistía en contarle a mi audiencia lo que han sido las experiencias reales a lo largo de los últimos 40 años. Lo que he visto, escuchado y leído, ya que en todos los gobiernos, que recuerde, desde los años 50 hasta hoy, los presidentes y los ministros, los alcaldes y gobernadores, los parlamentarios, los gerentes de los grandes institutos descentralizados, han actuado de muy diversas maneras los unos de los otros, bien hayan sido ellos liberales, o conservadores, o se hayan sucedido unos a otros. Casi siempre todos ellos han hecho lo que a cada quien le ha dado la gana, o le ha parecido lo mejor, importándoles poco o nada lo que filosóficamente o como programa de algún Partido les debería haber tocado hacer. No les ha importado tampoco lo que el presidente de turno haya prometido al electorado hacer a lo largo de la campaña para conseguir los votos que los llevaron a todos al poder.

Los aspirantes fabrican unas plataformas, acuñan frases, copian una musiquita pegajosa, toman fotos y arrancan a trabajar en procura de los votos que favorezcan a un determinado candidato; luego ordenan unas encuestas y según los resultados, los afiches, las frases, los discursos, las fotos y los ofrecimientos van cambiando de acuerdo con lo que recomienden los hombres de mercadeo que están vendiendo un candidato y haciéndole una imagen , como a cualquier dentífrico o a un jarabe, con la diferencia de que estos últimos el público los puede probar y seguirlos tomando o no según sirvan.

Siempre se ofrece hacer un sinnúmero de cosas y de obras que al final de cuentas nadie ha cumplido significativamente. Y por qué no se hace lo ofrecido? Pues sencillamente porque se ofrece mucho y sin un orden de prioridades, sin medir lo posible y lo imposible y porque todo obedece a las ofertas de especialistas en mercadeo, sin prioridades. Son asesores de imagen que no necesariamente llegan al poder, ni a los cargos de ejecución y, por supuesto, muchos de los hombres que acompañan al Presidente en el Gobierno, no fueron sus compañeros de campaña o viceversa y así las cosas cada quien entra a ocupar su cargo y a hacer en él y desde él, lo que personalmente cree mejor, a su leal saber y entender y no lo que el partido de gobierno que, además, puede no ser el suyo, haya ofrecido durante la campaña.

Por supuesto, el producto generalmente no obedece ni a lo anunciado, ni mucho menos a la receta de preparación y casi siempre se convierte en un fraude.

Aprovechando la ausencia total de definiciones y de programas, por qué no busca, por lo menos el Partido Liberal, algo claro sobre el particular y la forma por medio de la cual se pueda obligar a los que lleguen a las corporaciones públicas y a los cargos de representación en el ejecutivo a cumplir con lo ofrecido en la campaña que los ha elegido? Tal vez así llegue el día en que al electorado no se le ponga conejo y que los liberales sepan que cuando son elegidos o nombrados para un cargo tienen que actuar con lo ofrecido o ser destituidos.

Los servidores públicos son eso y nada más, servidores públicosy no los dueños temporales de los cargos y los presupuestos.

Debe precisar el Partido que a los cargos se llega porque al electorado le han propuesto un negocio que puede resumirse más o menos así: Yo ofrezco tales cosas a cambio de su voto, señor elector . El electorado siempre paga anticipadamente con el voto y casi siempre le incumplen o le ponen conejo . Será que música adelantada no suena? O que alguien debe diseñar la forma de garantizar el sonido y la calidad de la música?

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