EDITORIAL

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Qué buen espaldarazo. Se siente al llegar al Cabo de la Vela. Los ranchos de bahareque con techos de paja, los chinchorros de colores y las ventanas de madera dejan ver a los nativos que corren y se esmeran para que todo esté en su punto en las nuevas Posadas Nativas.

16 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Qué buen espaldarazo. Se siente al llegar al Cabo de la Vela. Los ranchos de bahareque con techos de paja, los chinchorros de colores y las ventanas de madera dejan ver a los nativos que corren y se esmeran para que todo esté en su punto en las nuevas Posadas Nativas.

Pargo rojo, sierra, mojarra y langosta hacen parte de la oferta gastronómica de este rincón guajiro, todo con la sazón de los wayúu, servido con las normas de etiqueta que durante 500 horas les enseñaron los instructores del Sena a los encargados de la buena mesa.

Y es que este destino Caribe hace parte del plan de reactivación turística con el cual el Go-bierno les está dando una mano (financiación y capacitación) a las comunidades de desti-nos turísticos colombianos como Bahía Solano, Tutunendo (Chocó) y San Agustín (Huila). Allí se están adaptando las casas de los pobladores para dar alojamiento y se está capaci-tando a la gente en el complejo arte de la hotelería.

En este plan, los viajeros también tenemos una cuota. En primer lugar, no debemos dejar de recorrer y conocer el país. Las cifras de reactivación del turismo doméstico no se pueden estancar ahí, sino que debemos ayudar a engrosarlas. Para eso es importante saber qué vamos a encontrar en cada rincón de Colombia. Llegar a la selva sabiendo qué vamos a encontrar. No podemos pedir grandes comodidades donde el máximo placer es disfrutar del paisaje.

La idea es que los viajeros coman, vivan y duerman como acostumbran a hacerlo los habi-tantes de cada región, compartiendo con ellos. Es un verdadero gana-gana, porque inverti-mos en sus destinos y ellos nos ofrecen precios bajos y planes muy originales.

Ahora le toca el turno al Chocó. Además de que ya es una realidad la iluminación nocturna en el aeropuerto de Quibdó, están sobre las olas un puerto para cruceros en el Pacífico, que permita unir esta región con Estados Unidos, México, Costa Rica y Panamá; la construcción y mantenimiento de nuevas carreteras, así como corredores fluviales que unan el Pacífico con el Atlántico.

Mientras estos sueños se hacen realidad, los invitamos a recorrer Capurganá, Sapzurro y Acandí, en el Atlántico y El Valle (Bahía Solano) y la Ensenada de Utría, en el Pacífico.

No es una contradicción que comencemos este número con Orlando y Miami. Son dos des-tinos que se han arraigado en la maleta de los colombianos y que este año tienen novedades y beneficios para los viajeros de este lado del continente.

Y por la temporada, los invitamos a vivir una aventura sin igual en tres de los mejores cen-tros de esquí de Suramérica, con grandes paisajes y lujosas ofertas de alojamiento, en Chile.

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