LA DEUDA TERRITORIAL

LA DEUDA TERRITORIAL

No estamos de acuerdo con las afirmaciones del ex alcalde de Tunja Pablo Guío Téllez sobre las causas del desbordamiento de la deuda pública del municipio y que aplica en forma errática en su escrito, al resto del municipio colombiano, publicadas en la edición del 30 de abril de Boyacá 7 días, pues consideramos que son apreciaciones imprecisas y que desorientan a los lectores sobre las verdaderas causas del crecimiento de la deuda publica de los entes territoriales.

07 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

No estamos de acuerdo con las afirmaciones del ex alcalde de Tunja Pablo Guío Téllez sobre las causas del desbordamiento de la deuda pública del municipio y que aplica en forma errática en su escrito, al resto del municipio colombiano, publicadas en la edición del 30 de abril de Boyacá 7 días, pues consideramos que son apreciaciones imprecisas y que desorientan a los lectores sobre las verdaderas causas del crecimiento de la deuda publica de los entes territoriales.

El crecimiento de la deuda publica de municipios como Tunja o de cualquier otro municipio del departamento, no se ha dado como lo dice el ex alcalde Guío por causa de las nuevas normas que se promulgaron con la nueva constitución del 91.

La norma no es la responsable del mal uso que se haga de ella; por el contrario, ha sido la irresponsabilidad y el mal uso en el manejo de las finanzas públicas municipales las que han llevado a la crítica situación de las finanzas de muchos de los departamentos y municipios del país.

Se debe recordar que antes de la Nueva Constitución se dio una bonanza fiscal que se evidenció con la promulgación de las normas que se llamaron en su momento de fortalecimiento territorial (Ley 14/83 y la Ley 12/86) y que permitieron, un crecimiento acelerado y mayor participación de los entes territoriales en los ingresos corrientes de la Nación, pero que a su vez generó paradójicamente un crecimiento inusitado del endeudamiento territorial, lo cual puede ser consultado en muchas de las investigaciones que se han hecho al respecto por respetables investigadores del tema.

Los paupérrimos municipios que eran antes de la promulgación de estas normas y de las que vinieron después con la Constitución del 91, se convirtieron en unos nuevos ricos que comenzaron a gastar a manos llenas los nuevos recursos que les cayeron del cielo y los que adquirieron especialmente con préstamos de la banca privada.

Tampoco es cierto que fue la nueva ley de presupuestos (Ley 38/89) como parece desprenderse del escrito del dr. Guío, la causa del crecimiento endeudamiento municipal.

Lo cierto del caso es que ya a finales del siglo pasado, la situación financiera de la mayoría de los municipios del país era tan caótica que el gobierno nacional hubo de promulgar la Ley 617 del 2000 para meter en cintura la creciente irresponsabilidad y el despilfarro de los municipios y departamentos del país, creando para ello planes de saneamiento y compromiso fiscal, liderados por el ministerio de Hacienda.

Lo triste del caso, es de que a pesar de estas sanas medidas y de los compromisos obligatorios en que se comprometieron, vemos casos como el del departamento de Boyacá, que hace algunos años firmaron con el Ministerio de Hacienda en un plan riguroso de saneamiento de sus finanzas públicas pero que sin ninguna razón justificable, no han cumplido las diferentes administraciones que han pasado y que hoy tiene en situación lamentable al departamento.

La imparable bola de nieve de la corrupción administrativa y el crecimiento de las transferencias de la Nación sin contraprestación alguna, son la causa del cuantioso volumen que ha adquirido la deuda municipal y departamental.

Para muestra un botón.

Es muy común ver en los últimos meses del año y especialmente cuando termina un gobierno a las administraciones públicas atafagadas inventándose gastos para contratos de toda índole con el propósito de agotar hasta el último centavo los presupuestos municipales, pues de lo que se trata es de gastar y no de ahorrar los recursos.

Nuestros administradores municipales y departamentales, han practicado la política de endeudarse lo que más se pueda y que pague la administración que entre. Por tal razón, creemos que la situación de las finanzas de Tunja no es diferente a lo que ha sucedido en los demás municipios del país, en donde existe una deuda publica que crece todos los días y en donde no se sabe cómo se va hacer para pagarla.

* Economista de Sogamoso

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