IGLESIA LÍDER

IGLESIA LÍDER

La ordenación episcopal de Monseñor Luis Felipe Sánchez Aponte y su posesión como Obispo de Chiquinquirá, constituyen un afortunado suceso para la Diócesis de Garagoa, ya que junto con los prelados José Vicente Huertas, Misael Vaca y Luis Alberto Parra, obispos de Garagoa, Yopal y Mocoa-Sibundoy, respectivamente, con origen natal o pastoral en esta jurisdicción eclesiástica, ponen en alto el nombre de la región y destacan los méritos de los clérigos boyacenses y sus capacidades para alcanzar posiciones de liderazgo en la organización de la iglesia católica colombiana.

07 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

La ordenación episcopal de Monseñor Luis Felipe Sánchez Aponte y su posesión como Obispo de Chiquinquirá, constituyen un afortunado suceso para la Diócesis de Garagoa, ya que junto con los prelados José Vicente Huertas, Misael Vaca y Luis Alberto Parra, obispos de Garagoa, Yopal y Mocoa-Sibundoy, respectivamente, con origen natal o pastoral en esta jurisdicción eclesiástica, ponen en alto el nombre de la región y destacan los méritos de los clérigos boyacenses y sus capacidades para alcanzar posiciones de liderazgo en la organización de la iglesia católica colombiana.

La meritoria labor de estos pastores además de su éxito personal, también es reflejo de los valores humanos e intelectuales de valletenzanos y boyacenses que luchando con tesón y sacrificio, logran ocupar sitiales de jerarquía en las entidades a las que pertenecen, algunas veces en el anonimato y otras como en el caso de la iglesia católica que por su naturaleza ceremonial son más visibles ante la sociedad.

Consecuentemente con el alto grado de investidura de los prelados, su responsabilidad social es directamente proporcional a la misma, pues a través de la historia la iglesia en sus diferentes manifestaciones ha sido factor determinante en el desarrollo de la civilización a tal punto que en la edad media las monarquías europeas eran influenciadas por miembros del clero y actualmente sus pronunciamientos con un alto contenido teológico, no son ignorados a nivel mundial.

Igual que el resto del país, Boyacá por excelencia tierra de creyentes católicos dentro de los que me incluyo, también requiere de la valiosa orientación de sus pastores, con una mayor presencia deliberante frente a los conflictos y a los retos que impone la problemática de una sociedad moderna descompuesta por la pérdida de sus valores elementales. Que bien le caería al pueblo boyacense y católico, contar con una iglesia que sin dejar de dogmatizar se muestre comprensiva y realista frente a la situación general de su feligresía y que además sea bien representada con estos ilustres hijos de nuestra región, que sin duda lo pueden hacer mucho mejor que quienes hasta ahora ostentan en el campo civil y político dicha delegación.

luisborq@hotmail.com

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