CIUDAD BOLÍVAR

CIUDAD BOLÍVAR

El domingo pasado, este diario publicó una crónica sobre lo que está sucediendo en Ciudad Bolívar, donde los grupos de guerrilla y paramilitares tratan de traer a la capital del país todos los horrores, que han provocado la huida de millones de personas de otras regiones hacia las ciudades. La respuesta de las autoridades a este problema está más enfocada a la acción policiva y a la represión que a otro tipo de soluciones. Esta semana han anunciado también una intervención especial del Bloque de Búsqueda.

21 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

El domingo pasado, este diario publicó una crónica sobre lo que está sucediendo en Ciudad Bolívar, donde los grupos de guerrilla y paramilitares tratan de traer a la capital del país todos los horrores, que han provocado la huida de millones de personas de otras regiones hacia las ciudades. La respuesta de las autoridades a este problema está más enfocada a la acción policiva y a la represión que a otro tipo de soluciones. Esta semana han anunciado también una intervención especial del Bloque de Búsqueda.

Sin discutir la necesidad de adoptar oportunamente medidas de control y lo indispensable de una presencia efectiva de la policía y el sistema judicial en el área, es necesario que los bogotanos, con el Alcalde a la cabeza, pensemos qué se puede hacer para evitar que aquí suceda lo que ha ocurrido en Medellín en las comunas y para no permitir que traigan la guerra a Ciudad Bolívar. Esta zona es posiblemente uno de los experimentos de desarrollo urbano autóctono más interesantes.

En condiciones muy adversas, ha dado lugar a un sinnúmero de instituciones de origen popular que tratan de responder a las necesidades de los habitantes de las localidades que conforman esta gran ciudad dentro de la ciudad. El capital social que se ha formado en Ciudad Bolívar es muy grande, pero también es muy frágil. Se ha acumulado con las uñas, en medio de la pobreza y en buena medida a espaldas del Estado.

Los líderes comunales y las instituciones que lo conforman han surgido de la necesidad de proveer a los habitantes los servicios básicos más elementales y como forma de protección contra la ilegalidad de la mayor parte de las viviendas, contra los urbanizadores piratas, contra los políticos clientelistas que se alimentan de la pobreza, contra el crimen organizado y espontáneo, y contra la policía, cuyos miembros pueden haber estado involucrados a título personal en las operaciones de limpieza que se emprenden contra los jóvenes. Ahora vienen la guerrilla y los paramilitares a añadirle un elemento todavía más explosivo a esta situación y a generar nuevos peligros para los jóvenes y el resto de los habitantes.

Los líderes comunales y las organizaciones que precisamente han hecho prosperar a Ciudad Bolívar van a ser los primeros que sufrirán ese auge de la violencia y de la creación de teatros de operaciones urbanas por la guerrilla y los paramilitares. En el pasado, algunos trabajadores comunitarios han sido amenazados y han tenido problemas con los paramilitares, pues estos no distinguen entre comunismo y acción comunitaria, y asimilan esto último a subversión e izquierdismo. Los líderes comunitarios que se han opuesto tradicionalmente a los políticos tradicionales o a los urbanizadores han sido blancos de amenazas de paramilitares, presumiblemente, que los consideran fichas de la guerrilla. Se le va a hacer un enorme daño al tejido social de estas comunidades y se van a sacrificar algunas de las personas más valiosas de la zona. Ellos han sido los que la están haciendo visible.

La más importante de todas las acciones a favor de Ciudad Bolívar es la legalización de los títulos, a fin de que las comunidades puedan recibir los servicios básicos y los beneficios del Estado, así como por la posibilidad de utilizar la propiedad como garantía para créditos. La segunda sería provisión de empleo. Se podría imitar lo que se ha hecho en Medellín y en Antioquia, donde el Sena, en colaboración con las grandes empresas confeccionistas, ha creado programas masivos de entrenamiento de personal.

El sector privado de Bogotá debería pensar en qué otro tipo de empresas se pueden establecer en Ciudad Bolívar, para aprovechar la oferta de mano de obra desocupada de la zona. Sugerencias que se han recibido se refieren a empresas recicladoras de plástico, aluminio y otros metales, papel y similares.

La zona es semirrural y se presta para proyectos nutricionales. También está que pide a gritos nuevos establecimientos educativos postsecundarios para entrenar a los jóvenes, retenerlos y educarlos en la transición hacia las universidades. Estas son solamente unas pocas ideas en borrador. Ojalá surjan muchas más y algunos proyectos de inversión.

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