LA MUERTE

LA MUERTE

A muchos no les gusta el tema de la muerte, pero ella siempre está ahí; muerte y vida son dos caras de la misma moneda. En la muerte hay vida y en la vida hay muerte; al nacer morimos y al morir volvemos a nacer. Y todo esto, como sucede con las verdades esenciales, no es para desmenuzarlo con una lógica fría. Un oriental lo sabe y no se quiebra la cabeza queriendo entender algo que está allí para asumirlo, no para analizarlo. En lugar de atormentarse con el por qué , es mejor preguntarse para qué: qué es lo que necesitamos aprender.

14 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

En un duelo todo duele, sin embargo, poco a poco, si uno busca apoyo, se aquieta, mira la vida en profundidad, deja de pelear con Dios y ve claro que la muerte es una amiga, no una adversaria. Entonces uno elige vivir ligero de equipaje con una vida llena de amor y buenas acciones. En efecto, Sólo existe un Manual del buen morir y se resume en hechos sencillos: ama hoy, sirve, no te apegues, vive a Dios en tu interior. Quien ama en el momento no siente remordimientos y acepta la muerte con la misma paz con la que disfruta la vida, aunque el duelo sea complicado.

Tragedias como la de Bogotá son un llamado doloroso a pensar en la muerte, hablar de ella y mirarla a la cara sin temores y con mucha serenidad. En realidad no es una intrusa, está con nosotros desde que nacemos. Ella, en palabras de un sabio, es la gran partera, el paso a La Luz, una puerta al infinito y al amor . Nos destroza la separación pero es sólo física y temporal.

La verdad es que únicamente dejas acá lo que no es tuyo, es decir, todo aquello que te pueden quitar y a lo que no te debes aferrar. Qué puedes perder? Objetos, posesiones, títulos, imagen, personas queridas, todo lo material. Debes disfrutar todo eso sin asimientos y así sufres menos con la partida y aceptas la impermanencia. Nadie te puede quitar lo que ere: tu amor, tus valores, tu espíritu, tu entrega y tu yo superior. La muerte es un cambio de vida, pero sufrimos al verla como el fin de todo o como el castigo de un Dios sádico. Acaso lo que llamamos vida es la muerte y lo que llamamos muerte es la verdadera vida.

* Asesor espiritual.

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