LA MUERTE REDENTORA DE JESÚS

LA MUERTE REDENTORA DE JESÚS

Desde hace 20 siglos cada año se conmemora una Semana Santa en la que la humanidad siente con mayor vigor la espiritualidad del universo, reflexiona sobre lo perverso y lo bondadoso, hace la distinción y se arrepiente con el propósito de fortalecer el alma y darle gracias al Creador por el sacrificio de Jesucristo hombre, es la muerte redentora de Jesús.

06 de abril 2004 , 12:00 a.m.

Desde hace 20 siglos cada año se conmemora una Semana Santa en la que la humanidad siente con mayor vigor la espiritualidad del universo, reflexiona sobre lo perverso y lo bondadoso, hace la distinción y se arrepiente con el propósito de fortalecer el alma y darle gracias al Creador por el sacrificio de Jesucristo hombre, es la muerte redentora de Jesús.

Pero, pasada la Semana Mayor los hombres vuelven al mismo remolino del primero yo, de la insensibilidad y del a mí que me importa. Esta conducta obedece tal vez a que el ser humano siempre mira hacia el exterior de su cuerpo, a los demás. Va siendo hora entonces de que mire hacia el interior de sí mismo.

Mirarnos por dentro para reunirnos con nuestra conciencia, reprocharle sus perversidades e indolencias y alabarle sus virtudes, como siguiendo los pasos bíblicos de los pactos entre Dios y la humanidad.

Por la Biblia sabemos que la desobediencia de Adán y Eva a Dios o Allah no solo determinó su expulsión del paraíso sino también la entrada de la muerte en el mundo .

Luego encontramos el episodio del Arca de Noé, como la voluntad de Dios de salvar al hombre y demás especies. Más tarde Dios hace un pacto con Habrahám, este promete que él y su estirpe cumplirán los mandatos del Creador y Dios protegerá a la descendencia de Habrahám.

El pacto se renueva a través de Moisés, quien recibe las Tablas de la ley en el Monte de Sinaí y, si las cumplen, Dios protegerá al pueblo de Israel.

Unos 1.200 años más tarde aparece el Mesías que habían anunciado los profetas, quienes en distinta época y lugar habían dicho este pueblo que camina en la oscuridad verá una gran luz... (Isaías); Y sobre aquellos que habitan el país de las sombras, la luz brotará a rayos... ; el Mesías sería un descendiente de la estirpe del rey David.

Y apareció Jesús, pero a diferencia de lo que algunos esperaban, desde el primer momento dejó claro que no era ningún rebelde militar ni político , y que su misión era mucho más importante que dirigir un ejercito contra los romanos: esta era salvar toda la humanidad. Predicó el perdón de Dios para todos los hombres, absolvió de sus pecados a quien se topaba y anunció la salvación.

La salvación del hombre tenía una condición: La muerte del propio Jesús. He ahí el precio que pagó el Mesías para tomar la investidura de Jesucristo salvador del hombre. Entonces el padecimiento de la muerte de Jesús es lo que ha llevado a que algunos consideren que el cristianismo tiene una vocación de sufrimiento. Yo prefiero verlo con el vigor del amor y la panacea del perdón que son las fuentes de agua viva. No vivió y padeció Jesús para hacer del dolor un símbolo de vida, sino para hacer de la vida un símbolo de justicia y libertad. , de amor y de perdón hasta 70 veces 7.

Jesús es la persona más justa del universo, es el servidor que padeció , asumió las culpas de todos los hombres para que pudiéramos reconciliarnos con Dios y salvarnos de su castigo. Tal vez la muerte redentora de Jesús, el Salvador. Dónde esta la gratitud de los hombres con Jesús?.

* Abogado y politólogo

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