CRÓNICA DE UNA CIRUGÍA ESQUIVA

CRÓNICA DE UNA CIRUGÍA ESQUIVA

El profesor Carlos Javier Tocarema Díaz llevaba dos horas en la sala de cirugías del Instituto de Corazón de Ibagué, con bata para ser operado, sintiendo los primeros efectos de la anestesia, cuando ingresó una enfermera que le comunicó que no podía ser intervenido, pues la EPS a la que él estaba afiliado le adeudaba unos pagos al médico que lo operaría.

18 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

El profesor Carlos Javier Tocarema Díaz llevaba dos horas en la sala de cirugías del Instituto de Corazón de Ibagué, con bata para ser operado, sintiendo los primeros efectos de la anestesia, cuando ingresó una enfermera que le comunicó que no podía ser intervenido, pues la EPS a la que él estaba afiliado le adeudaba unos pagos al médico que lo operaría.

Mientras tanto, sus 35 alumnos de la Escuela El Darién en el corregimiento de Santiago Pérez, en el municipio de Ataco, a ocho horas de Ibagué, no recibían clase, esperando que a su profesor le fuera bien en la cirugía.

Así, los mismos médicos que le han dicho que no puede dejar pasar más tiempo sin que se le realice una varicocelectomía, o correrá el riesgo de quedar estéril, lo han sacado dos veces de la sala de cirugía.

Carlos Javier Tocarema es un profesor de 35 años de edad que mensualmente, apenas recibe su pago como docente, consigna 50 mil pesos en una cuenta del Banco Agrario a nombre de Solsalud EPS, como cotizante por el servicio de salud. A su vez Solsalud le debe consignar a Emcosalud, cada pago del maestro, para que éste sea atendido en cualquiera de sus clínicas asociadas.

A comienzos de este año el profesor Carlos Tocarema empezó a sentir un fuerte dolor en su testículo izquierdo, por lo que solicitó una cita con un urólogo para que le revisara su situación y le ayudara controlar los fuertes dolores que esta molestia le causa.

Inicialmente, el 15 de enero de este año, lo atendió en Ibagué el doctor Eugenio Angelo Castro Alvarez quien fue el que dictaminó una marcada presencia de venas en su testículo adolorido que de no ser tratada a tiempo, le podría llegar a causar hasta la infertilidad.

Sertratadai significaba para el profesor de Ataco recibir una intervención quirúrgica denominada varicocelectomía.

Esta cirugía fue programada para el 22 de enero siguiente, en el Instituto de Corazón de Ibagué, adonde Carlos Tocarema llegó muy temprano, en ayunas, tal como se lo había recomendado el doctor Castro el día anterior vía telefónica.

Diariamente, el profesor Tocarema dicta clases a 35 niños muy lejos de Ibagué, por lo que no puede salir y abandonar las aulas, sin antes confirmar que sus diligencias se llevarán a cabo.

Pero ese 22 de enero empezó la desgracia de este docente: Ya estaba en el quirófano, lo habían rasurado para la intervención, lo habían sedado y lo mantenían con suero, listo para la operación que no tardaría más de dos horas, cuando de repente el médico Castro Alvarez ingresó a la sala y le dijo que no lo podía operar, aduciendo que Emcosalaud le adeudaba unos honorarios.

Un segundo intento.

El profesor, sorprendido ante la falta de profesionalismo del médico Castro, puso la queja en la clínica. Inmediatamente, el doctor César Rojas de Urólogos Asociados, le manifestó que él lo operaría, en una nueva fecha por definir.

Posteriormente notificó a Emcosalud, de la actitud del doctor Castro, y recibió una segunda orden para que Urólogos Asociados lo operara el pasado martes 11 de mayo a las dos de la tarde.

Y ésta semana, otra vez listo para cirugía, después de haberse realizado nuevamente los exámenes exigidos, y de haber abandonado a sus alumnos, por la urgencia de la operación, recibió el segundo golpe que le causó más dolor que el que sentía en su testículo izquierdo.

Nuevamente fue retirado del quirófano del Instituto de Corazón de Ibagué ICI, en donde le dijeron que el convenio entre Emcosalud y dicha clínica finalizaba ese día, por lo que no podían intervenirlo.

La tercera será la vencida?.

Lo paradójico de este caso, es que al reclamar, en las dos instituciones, Solsalud y Emcosalud, le dijeron que efectivamente sus pagos se habían consignado a tiempo y que había sido falta de profesionalismo de los médicos de la ICI, la no intervención quirúrgica.

Por esa razón, le fue dada una tercera orden de cirugía, esta vez en la clínica de Ibagué, pero sin fecha determinada.

Es decir, debe esperar a que en ésta clínica le programen la cirugía, y mientras tanto su estado de salud sigue en franco deterioro.

no vasta con pagar a tiempo, tengo un problema físico que cada vez me atormenta más y se me agrava; me he gastado cerca de 200 mil pesos, -plata que no tengo -, en los desplazamientos desde el Santiago Pérez hasta Ibagué y todavía no me atienden. A quien le hago entender que es urgente que me operenconcluye el desconsolado educador.

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