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LA REBELIÓN DE LOS NUEVOS

LA REBELIÓN DE LOS NUEVOS

Al vencer al estadounidense Jim Courier, a quien frenó en su ambición de obtener un tercer título en serie, el tenista catalán Sergi Bruguera, ganador del Abierto de Francia, marcó el punto de llegada de una nueva generación dispuesta a ocupar el más alto nivel. Por cierto Bruguera tiene casi la edad del propio Courier, del actual número 1 Pete Sampras y aún la de Andre Agassi, pero su condición de europeo, y su especialización en canchas lentas, marca un giro interesante en momentos que también en tenis se acentúa la hegemonía de una manera de interpretar el deporte y los lugares donde se practica.

En ese terreno Francia con su torneo en canchas lentas, y en especial Roland Garros con su impecable organización, aparecen como un probable punto de apoyo para la resurrección del tenis de vieja escuela, postergado hasta ahora por la proliferación de los torneos en canchas con piso de cemento o sintético.

El nivel del torneo francés sigue atrayendo a las figuras más importantes, y así la ausencia de una atracción como Agassi es ampliamente compensada por la curiosidad de jugadores como los alemanes Becker o Stich, el sueco Edberg, los checos Korda y Novacek, los estadounidenses Lendl y Washington, y una constelación de nuevos valores, entre quienes el holandés Krajicek, el ucranio Medvedev, el argentino Meligeni y el alemán Goellner, para designar sólo a los que se destacaron especialmente este año.

Al llegar a cuartos de finales, después de comenzar el torneo como cabeza de serie número 10, Bruguera se convirtió en jefe de fila en la nueva camada de un nivel por demás interesante, pues incluye a Medevedev (número 11), Krajicek (el 12), Wayne Ferreira (el 14), todos instalados en posición de expectativa y dispuestos a trepar al escalón del top-ten, los diez mejores del mundo, en cuanto se les ofrezca la oportunidad.

El éxito de Bruguera eclipsa en cierto modo la falta de éxito, y sobre todo de renovación, que atraviesan canteras tradicionales como Francia, país que posee una enorme cantidad de tenistas pero carece de figuras nadie pasó de octavos de finales en los tableros mayores ni de cuartos en los juveniles, y su último representante fue una marginal, la franco-canadiense Mary Pierce, y los países latinoamericanos, cuyos representantes parecieron más que nunca en 1993 condenados a la mera figuración.

La prensa parisina coincidió en afirmar que la final que el gigante Bruguera le ganó el domingo a Courier fue una de las más intensas e interesantes de las últimas ediciones de Roland Garros, que sin embargo, sigue sin poder mejorar su record de público.

El diario deportivo L Equipe tituló El verdadero sueño , sobre un hecho cumplido para el jugador español que, el año pasado, había concluído la temporada en el puesto 16. Ahora es el número cinco del mundo.

El mismo L Equipe había vaticinado, luego de verlo ganar el Abierto de Montecarlo: Si hay alguien entre las nuevas figuras que pueda ganar el Abierto francés algún día, ese es el español Sergi Bruguera con lo cual al diario francés se le cumplió no su sueño sino su profesía.

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