LOS AVAROS

LOS AVAROS

El avaro, en un principio, atesora dinero y no quiere gastar un solo centavo en nada que no sea estrictamente necesario para sobrevivir. Pero luego su avaricia se extiende a la vida en general, al tiempo (no le gusta estar más de unos minutos al lado de nadie), a los afectos (no demuestra jamás un poco de cariño), a la camaradería (no habla con sus vecinos, es amable pero cortante, frío, cree que conversar más de dos minutos ya es intimar demasiado y entonces se despide de pronto y se aleja sin dar explicaciones).

22 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

El avaro, en un principio, atesora dinero y no quiere gastar un solo centavo en nada que no sea estrictamente necesario para sobrevivir. Pero luego su avaricia se extiende a la vida en general, al tiempo (no le gusta estar más de unos minutos al lado de nadie), a los afectos (no demuestra jamás un poco de cariño), a la camaradería (no habla con sus vecinos, es amable pero cortante, frío, cree que conversar más de dos minutos ya es intimar demasiado y entonces se despide de pronto y se aleja sin dar explicaciones).

El problema de la avaricia es que se va tomando la vida entera, como una infección que no se puede controlar, y por eso el avaro termina sin familia, sin amigos de verdad, sin el amor auténtico y desinteresado de una pareja que lo acompañe en el trayecto final. Son personas que acaban con las cobijas rotas, las toallas desteñidas, las camisas descosidas, las medias con huecos en las puntas de los dedos, los pantalones casi transparentes y los zapatos machacados y sin agujetas. No sólo su indumentaria es un desastre, sino que ya ni siquiera quiere conversar, intercambiar opiniones, enterarse al menos de qué sucede en la vida de los demás.

El avaro disfraza su avaricia con la máscara del ascetismo y la austeridad. Por eso se ve a sí mismo como un virtuoso y no se da cuenta de que el asceta real no tiene nada porque se lo ha entregado todo a los demás, mientras que él lo que desea es seguir acumulando y contar cada mañana las ganancias de sus ahorros. Y nunca entiende que el problema definitivo de la existencia no es económico, sino justamente el de darle un sentido a esta existencia que parece vacía y banal.

Muchos avaros tienen detrás de sí a un niño y a un adolescente lleno de carencias y necesidades. Algunas de estas personas convierten la pobreza en un temor permanente, una especie de pánico que no les permite vivir en la holgura y la abundancia. Confunden el ahorro con la avaricia y en consecuencia se pasan la vida gastando lo que es apenas indispensable, contando monedas y pidiendo rebaja en todas partes. No van a restaurantes jamás, ni a hoteles, ni a cine, ni a teatro, ni cogen un taxi, aunque estén enfermos o accidentados. Todo eso lo consideran lujos innecesarios, gastos inútiles de dinero. Pasan años enteros con la misma ropa, los mismos pares de zapatos, el mismo reloj, y sólo cambian el cepillo de dientes cuando ya las cerdas están destrozadas y diminutas.

Podríamos bautizar esta forma de ser como psicología de la indigencia inminente , es decir, personas que por andar defendiéndose de la pobreza andan el resto de su vida como pordioseros, lo cual no deja de ser una extraña contradicción. En los supermercados, en las agencias de viajes, en los mostradores de los almacenes se quejan siempre de los precios y exigen una rebaja aunque sea de cien pesos. Si no lo logran, salen a la calle convencidos de que los han robado.

El avaro casi siempre se presenta a sí mismo como un hombre virtuoso y metódico, que tiene que vivir entre gente superflua que no ha sufrido lo suficiente, gente que no conoce la estrechez y que no entiende el valor heroico de la pobreza. El avaro no logra desprenderse de los bienes materiales y ponerlos en su justo lugar, es imposible que comprenda que la pobreza obligada es una prueba, sin duda, pero que la pobreza fingida en medio de la abundancia se llama cicatería, que no hay ningún crecimiento espiritual en ella, y lo peor de todo: que tanto sufrimiento que pasa a lo largo de su vida, desafortunadamente, es en vano.

mariomendoza02@hotmail.com

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