FAMILIAS, A REGLAMENTAR EL USO DE LOS MEDIOS

FAMILIAS, A REGLAMENTAR EL USO DE LOS MEDIOS

Bebés de 18 meses que miran televisión durante horas. Niños de 6 años, alternando su tiempo libre entre ver televisión, jugar computador o explorar Internet. Familias bajo el mismo techo, pero papá leyendo el periódico, mamá chismoseando las sociales de una revista, los niños frente a la pantalla de la TV y el adolescente navegando.

22 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Bebés de 18 meses que miran televisión durante horas. Niños de 6 años, alternando su tiempo libre entre ver televisión, jugar computador o explorar Internet. Familias bajo el mismo techo, pero papá leyendo el periódico, mamá chismoseando las sociales de una revista, los niños frente a la pantalla de la TV y el adolescente navegando.

Esa realidad de muchos hogares, motivó al Papa Juan Pablo II, al celebrar este domingo la Jornada Mundial de las Comunicaciones, a pedir a las familias que reflexionen sobre el impacto de los medios en su entorno.

El Papa destaca la importancia de estos como educadores y formadores pero lamenta la capacidad que tienen para "producir daño a los hogares, presentar una visión inadecuada o incluso deformada de la vida". "Los medios en la familia: un riesgo y una riqueza", es el lema de la Jornada.

Para la psicóloga clínica infantil Lucía Vargas Posada, no se pueden desconocer "como herramienta que permite a los niños mantener una relación con la realidad, y medio de aprendizaje". Sin embargo, está de acuerdo en que "pueden ser riesgosos, por la adicción que generan en algunos niños, van en detrimento de otras actividades más formativas y por los contenidos que transmiten", explica.

Las escenas de violencia, por ejemplo, generan gran impacto, sobre todo en los niños. "Pueden volverse menos sensibles al sufrimiento de otros; se tornan más temerosos del mundo que los rodea, pueden estar más propensos a comportarse de manera agresiva", explica el médico psiquiatra José Posada.

Esto sin contar que el exceso de atención a los medios, rompe la comunicación entre padres e hijos (a menos que los compartan en familia), reduce la habilidad para expresar ideas, la capacidad para exteriorizar sentimientos con sensibilidad y hasta el desarrollo de la motricidad y las habilidades artísticas.

Pero, como los medios hacen parte del entorno y están vinculados a la vida diaria, no se pueden prohibir. La idea -dice Vargas- es hacer un buen uso de ellos, sin privarse de otras formas de aprendizaje y de otras actividades (deportes, juegos) positivas en la formación de los hijos.

"No se trata de satanizar ni de reprimir, sino de orientar, de dialogar sobre el tema, interiorizar los mensajes y tener un sentido crítico en relación con aquellos que pueden afectar los valores", dice monseñor Ismael Rueda, obispo de Socorro y San Gil y responsable por la Conferencia Episcopal de Colombia de Juventud y Niñez.

Para él, es clave "ayudar a los jóvenes a formarse un criterio sobre el uso de los medios. Aprender a discernir sobre mensajes buenos y sobre los nocivos, lo que es basura, sobre todo en Internet".

Qué hacer?.

El Papa, entre tanto, insiste en que son los padres los llamados a formar en sus hijos el uso moderado, crítico, vigilante y prudente de los medios. Les pide que reglamenten su uso. "Esto implica planificar y programar, limitando el tiempo que los niños les dedican, prohibiendo algunos medios y excluyéndolos periódicamente todos para dejar espacio a otras actividades familiares".

También es importante que los padres:.

* Revisen sus propias costumbres y den ejemplo.

* Miren, a veces, un episodio de los programas que ven sus hijos, o lean con ellos las revistas que le gustan, para entender mejor los contenidos, discutirlos y saber qué pensamientos e inquietudes les generan esas escenas o historias.

* Dialoguen sobre las escenas criticables que ocurren y alternativas a las acciones violentas como forma de resolver los problemas.

* Estén actualizados para analizar y discutir con los hijos sobre la conveniencia de un programa, los valores implícitos en él, la estética en la imagen, el uso de un vocabulario apropiado y todo aquello que tiene relación con las creencias y la formación moral de cada familia.

* Promuevan en familia actividades como deportes, aficiones y juegos.

* Y, si el niño solo quiere ver televisión, sin interactuar con otras personas, lo cual impide la normal socialización y el desarrollo de sus habilidades, hay que buscar ayuda. Lo mismo, si solo habla de guerra, de peleas, si no se interesan por otros temas distintos de un periódico o si solo quieren oír noticias negativas en la radio.

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