LAS CRISIS ANUNCIADAS

LAS CRISIS ANUNCIADAS

Una prestigiosa empresa de asesoría económica de Argentina envió hace unas semanas a sus clientes un informe con un análisis del problema energético que vive ese país y un título muy familiar para los colombianos: Crónica de una muerte anunciada .

22 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Una prestigiosa empresa de asesoría económica de Argentina envió hace unas semanas a sus clientes un informe con un análisis del problema energético que vive ese país y un título muy familiar para los colombianos: Crónica de una muerte anunciada .

El argumento de los investigadores argentinos es conocido: dilatar la adopción de medidas económicas impopulares que son indispensables conduce, inexorablemente, a situaciones de crisis y a que en una emergencia, con el agua al cuello, sea necesario ponerlas en práctica, en vez de hacerlo en tiempos de calma.

Es lo que ha sucedido recientemente en Argentina con el gas natural. Con el agravante de que las decisiones apenas han servido para paliar la crisis y crear nuevos problemas. Como cortar el suministro de gas a Chile y el de energía eléctrica a Brasil y a Uruguay. O reducir su disponibilidad para las empresas industriales. El problema es dramático. Pero, eso sí, no ha afectado para nada la popularidad del presidente Kirchner, que, en vez de bajar, ha subido.

En la teoría y en la práctica de la economía, la ley de la oferta y la demanda funciona como un reloj. En Argentina, el fin de la dolarización a finales de 2001 y la consecuente pesificación , dieron lugar a que los precios de venta del gas quedaran congelados mientras los del petróleo se disparaban en el exterior. Lo que se reflejó, además, en el aumento de los precios internos de los otros combustibles. De hecho, entre enero de 2002 y mayo de 2004 el precio del petróleo se multiplicó por dos y se hizo atractivo buscar petróleo y dejar que los pozos de gas se secaran.

El precio artificialmente bajo del gas condujo, entonces, a un fuerte aumento de su demanda y a una contracción de la oferta. El resultado no podía ser distinto a que se acabara el gas tal como lo postula la teoría económica . Esto no solo tuvo implicaciones en el consumo de este combustible para uso industrial o residencial, o en las exportaciones, sino en la generación de energía eléctrica. Por un pequeño detalle adicional: producir electricidad en plantas que operan con base en fuel oil o diesel no es negocio para las empresas de energía por el incremento en el precio del petróleo y el congelamiento, también, de las tarifas de energía.

De tal manera que no es únicamente la falta de gas; tampoco hay energía eléctrica. Por eso, Argentina suspendió las exportaciones de los dos productos y está comprando gas a Bolivia, que se lo vende, además, con la condición de que no lo vayan a reexportar a Chile. Menudo lío internacional... y fiscal, porque imagino que Bolivia no subsidia a los argentinos y les exporta el gas al precio del mercado. Y es que, a todas estas, los precios de venta en Argentina no se han modificado. Hacerlo, como anota el informe de los economistas que se mencionó antes, tendría costos reputacionales . Por eso el gobierno trata de resolver el problema sin dañar su imagen frente a la opinión pública.

* * * *.

El cuento es relevante para Colombia. Porque si no se respetan las leyes las de la economía y las del ordenamiento institucional vigente y no hay condiciones para explorar y explotar petróleo y gas, más temprano que tarde se acabará el petróleo y tendremos problemas de suministro de gas, al menos en la Costa Caribe.

Vamos hacia una crisis anunciada, al estilo de la de Argentina pero de características diferentes. Allá por el desastroso manejo económico y el populismo. Aquí por la acción de unos políticos a quienes poco les importa qué suceda mañana con tal de oponerse a las decisiones del Gobierno en materia energética, cualesquiera que ellas sean.

Es mi conclusión del espectáculo de la semana anterior en la Comisión V del Senado cuando se debatió la extensión del contrato de gas en La Guajira. Que si algo mostró es que Colombia se ha ganado bien la reputación de un país en el cual no hay seguridad jurídica para la inversión. Contratos recién firmados entre Ecopetrol y un par de compañías petroleras extranjeras serían modificados por razones políticas. Para que en unos pocos años el mismo Congreso se esté rasgando las vestiduras y buscando a quién echarle la culpa de la crisis del petróleo y el gas.

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