EN MENOS DE LO QUE TARDA UN FLASHE

EN MENOS DE LO QUE TARDA UN FLASHE

Paola Correa espera en el semáforo en medio del río de personas en el cruce de la carrera Séptima con avenida Jiménez. Los transeúntes se agolpan a la espera de la luz verde, se lanzan instintivamente desde el cambio a amarillo y caminan por las cebras mirando a nada, a nadie, absortos en llegar adonde van, concentrados en esquivar los cuerpos ajenos. En un abrir y cerrar de ojos, en un instante que casi nadie alcanza a percibir, Paola se abre el abrigo y muestra un seno.

23 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Paola Correa espera en el semáforo en medio del río de personas en el cruce de la carrera Séptima con avenida Jiménez. Los transeúntes se agolpan a la espera de la luz verde, se lanzan instintivamente desde el cambio a amarillo y caminan por las cebras mirando a nada, a nadie, absortos en llegar adonde van, concentrados en esquivar los cuerpos ajenos. En un abrir y cerrar de ojos, en un instante que casi nadie alcanza a percibir, Paola se abre el abrigo y muestra un seno.

Es un movimiento rapidísimo, un flash, y como el destello de la luz de la cámara, se extingue de inmediato. Un vendedor de lotería alcanza a verla antes de cerrarse el abrigo. La observa de lado y luego se queda estático en medio de la calle hasta que Paola se le pierde en medio del tumulto. Nadie más se ha dado cuenta.

Catalina Prada camina a su vez por la carrera Quinta con calle 70. Su vestido camisero en índigo ondea con el viento que cae de los cerros orientales. En la calle hay pocos peatones. Los conductores aceleran en ese punto y nadie parece prestarle atención a nadie. La joven de 18 años hace un movimiento suave para acomodarse la prenda. Se adivina su desnudez. Tarda dos segundos, apenas el tiempo para que la cámara obture tres veces a velocidad relámpago. Solo una transeúnte se da cuenta.

En el fondo, ella no busca que la gente lo note sino medir la profundidad de la reacción que causa en sí misma. "Adrenalina, mucha adrenalina", dice. Tanta, que los nervios intensos le producen risa y luego una rara sensación de fortaleza y debilidad combinadas.

Ambas pertenecen a la corriente de los flashers, que consiste en hacer desnudos fugacísimos de partes del cuerpo en lugares públicos por el simple gusto de transgredir las normas, de tomar uno de los riesgos más punibles por la sociedad: mostrar el cuerpo. No son famosas ni lo hacen por dinero. Lo suyo es el riesgo.

Paola está segura de que ser flasher es un acto de locura desmedida. En un país en donde el cuerpo desnudo puede ser ofensivo, exhibirlo en público puede ser tildado como agresión. Más grave incluso que una palabra de grueso calibre y a veces más violento que un titular rojo.

Muchos practicantes hacen sus exhibiciones en parques o playas y envían colaboraciones a páginas de Internet para preservar su anonimato. La red está llena de fotos de personas desnudas en espacios públicos pero con el rostro desdibujado. La mayoríaáson mujeres. Los hombres no aparecen casiáen esta categoría porque saben que su exposición públicaápuede ser tomada más fácilmente como agresión sexual.

Patología como otras.

Sobre este punto, el psiquiatra estadounidense Richard Gardnerádice: "La sociedad tiene reglas estrictas sobre cuándo y dónde alguien es exhibicionista. Pero en el fondo, es más aceptable en las mujeres que en los hombres. El principio se demuestra con la vieja observación de que si una mujer se desviste y un hombre la ve, el último es considerado voyerista. En contraste, si un hombre se desviste y una mujer lo ve, él puede ser considerado exhibicionista".

En todo caso, el médico psicólogo Jacob Driesenáasegura queálos flashers constituyen un casoáde parafilia o conducta sexual atípica. Igual piensa la psiquiatra María del Pilar Jaime: "Es una desviación de la conducta sexual. Incluso si es esporádica, planeada, casual y fugaz, es una patología sexual llamada exhibicionismo".

Pero la corriente de los flashers asegura que lo suyo no es una patología, sino un juego. Según Angélica Laval, a cargo de un grupo de ellos en España, la diferencia es que el exhibicionista común actúa movido por un impulso y no se puede contener. En cambio, el que hace un desnudo fugaz en un lugar público no busca mostrarse a los demás sinoá"demostrarse a sí mismo de cuánto es capaz". La idea es que pocos -o ninguno- se dé cuenta.

Mente al desnudo.

Desde ese punto de vista opina Paola, quien estudia derecho, y practica danza y desnudo artístico. "Mi cuerpo es igual al de todos. No tengo por qué llenarme de tabúes ya que soy igualita a los demás -dice-. He sido modelo de desnudos. Por eso me sorprende lo que piensa la mayoría. Ni siquiera se necesitan palabras para saber qué pasa por su cabeza. Las mujeres no se acercan, ni meáven ni me hablan. Y los tipos me miran con brillo perverso. Me ven con el complejo de la ropa antes que como un cuerpo desnudo.

"Mientras cruzo la calle, me siento libre, como si estuviera en una montaña rusa. No lo hago por belleza, sino por libertad. Toda la ropa es fácil de quitar, lo difícil es ponérsela. Para mí, es una armadura que me amarra".

Catalina expresa el momento del flash de formaámás concisa: "Me queda la sensación, después de hacerlo, de ser más libre solo porque me arriesgué a hacer algo que otros no se atreven".

Abrirse el abrigo pudo significar para Catalina y Paola que se les cerraran puertas, que terminaran en la cárcel por ofender el pudor público o que fueran agredidas. Ninguna de las dos busca que se les imite. Pero por aquellos dos segundos en que contrariaron las normas se sienten distintas. Lo dicen con el abrigo cerrado, el corazón batiente aún por la adrenalina, el sobresalto de su locura y el susto de saber que la cámara no olvidará esos momentos.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.