PROHIBIDA LA ENTRADA A ESTA FINCA

PROHIBIDA LA ENTRADA A ESTA FINCA

Cada día se están cerrando más las puertas de las fincas para quienes no tienen nada qué hacer allí, como familiares, amigos y uno que otro curioso.

22 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Cada día se están cerrando más las puertas de las fincas para quienes no tienen nada qué hacer allí, como familiares, amigos y uno que otro curioso.

La razón? La bioseguridad de los hatos, un tema del que se habla desde 1974, pero que ha cobrado vigencia en el nuevo milenio, luego de registrarse la epidemia mundial de la fiebre aftosa y de otros males que afectan a los animales.

Según la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE), las enfermedades de los bovinos, como fiebre aftosa, lengua azul, estomatitis vesicular, peste y perineumonía contagiosa, son las que presentan gran poder de difusión y tienen consecuencias socioeconómicas y sanitarias graves, que son de alta incidencia en el comercio internacional.

Por lo anterior, la OIE recomienda la puesta en práctica de medidas de bioseguridad o la aplicación de controles de tipo sanitario y otras medidas de prevención para evitar la propagación de enfermedades infecciosas.

Dichas normas de prevención y control están relacionadas directamente con los animales, la gente y los programas de vacunación.

Estrategias con los animales.

Antes de llevar nuevos animales a la finca, verifique las enfermedades que han padecido, el programa de vacunación al que fueron sometidos y el tipo de biológicos aplicados, tales como aftosa, carbón y brucelosis; en caso contrario evite la compra si no conoce su procedencia.

Antes de entrar a que formen parte del hato, someta los animales a cuarentena por un periodo de entre 21 a 30 días en un lote aislado, donde el veterinario pueda examinarlos ante la posible presencia de alguna de las enfermedades anotadas al comienzo, lo mismo que de parásitos internos y externos. Los utensilios utilizados deberán ser de uso exclusivo del lote de cuarentena y permanecer allí.

Para las hembras, como las vacas lactantes, debe verificarse el estado sanitario de las glándulas mamarias, pues así se evitan problemas de mastitis contagiosas; sin embargo, es recomendable comprar novillas, animales fáciles de examinar y de someter a cuarentenas.

En caso de presentarse un bovino enfermo, aíslelo para evitar el contacto con los sanos y para observarlo mejor, mientras que su estiércol debe colocarse en un sitio aislado del agua de bebida y de los concentrados y no ser usado en la fertilización de los pastos.

Si llega a morir, entiérrelo en la misma finca, pero cuidando de no arrastrarlo por todo el predio, pues de esta forma se disemina el mal. Si murió por causas desconocidas, es necesario que un veterinario le haga la necropsia del caso.

La gente y las vacunas.

Al igual que en otro tipo de explotaciones pecuarias, como las avícolas o las porcícolas, haga que sus visitantes desinfecten su calzado y las llantas de sus vehículos.

Es necesario, también, llevar un registro de quiénes son los visitantes, de donde proceden y, por regla general, mantenerlos lejos de sus animales.

Por su parte, los trabajadores de la finca, en lo posible, no deben visitar las ferias de ganado que se hagan en el municipio, a menos que esto sea necesario y tampoco tener bovinos en sus propiedades o lotes entregados como huerta casera.

Como es casi imposible mantener aislada la finca de otras explotaciones ganaderas, es recomendable hacerse amigo del vecino y saber cómo está la salud de su ganado, pues el virus de la fiebre aftosa por ejemplo puede viajar hasta 60 kilómetros a la redonda o estar latente en un lote por un periodo de hasta tres años.

Si permite la entrada de camiones a la finca y ante el riesgo que representan, es necesario lavarlos a la entrada con el plaguicida indicado, pues estos permanecen en contacto con otros hatos y ferias ganaderas.

De acuerdo con las recomendaciones de la autoridad sanitaria del país, el ICA, su asistente técnico deberá implementar un plan de vacunación para sus animales, teniendo en cuenta las de obligatorio cumplimento, como el ciclo de vacunación contra la fiebre aftosa y la brucelosis.

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El volumen de calostro, la calidad y el tiempo de suministro del mismo, determinan la buena salud que tendrá el ternero.

Juan Carlos Domínguez

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