RAFAH: CORAZÓN DE LA LUCHA PALESTINA

RAFAH: CORAZÓN DE LA LUCHA PALESTINA

La página de Internet de la municipalidad de Rafah describe a esta poco conocida localidad de la Franja de Gaza con algunas ruinas arqueológicas para visitar, seis clubes deportivos culturales y sociales, dos centros femeninos, dos gimnasios, dos centros de atención de discapacitados y 16 jardines infantiles. Hoy, el mundo sabe mucho más de esta ciudad sureña: en ella, esta semana, fueron destruidas decenas de casas, murieron 43 palestinos, quedaron heridos cientos, y miles se quedaron sin donde vivir, tras la incursión del ejército israelí de esta semana.

23 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

La página de Internet de la municipalidad de Rafah describe a esta poco conocida localidad de la Franja de Gaza con algunas ruinas arqueológicas para visitar, seis clubes deportivos culturales y sociales, dos centros femeninos, dos gimnasios, dos centros de atención de discapacitados y 16 jardines infantiles. Hoy, el mundo sabe mucho más de esta ciudad sureña: en ella, esta semana, fueron destruidas decenas de casas, murieron 43 palestinos, quedaron heridos cientos, y miles se quedaron sin donde vivir, tras la incursión del ejército israelí de esta semana.

Rafah es el corazón de la lucha palestina en esta conflictiva región.

Según argumenta los israelíes, la operación Arco Iris , una gigantesca campaña con tanques, retroexcavadoras y soldados israelíes, trataba de acabar con redes terroristas y destruir los túneles por donde los palestinos contrabandean armas y explosivos desde el vecino Egipto. Decenas de presuntos terroristas han sido detenidos, y ni un solo túnel fue hallado.

Las estrechas callejuelas, el pobre estado de las vivienda, y las señales de destrucción por doquier, ya desde antes del martes, hacían parecer a Rafah, donde viven unas 130.000 personas, un lugar en perpetuo estado de guerra.

Junto a ella, casi como un barrio más, se levanta el campamento de refugiados que lleva su nombre. Establecido en 1949, el campamento se erigió para el establecimiento de los refugiados de la guerra del año anterior, entre el recién fundado Estado de Israel y los países árabes. Hoy, según datos de las Naciones Unidas, más de 90.000 de los habitantes de la zona son refugiados.

Hasta 1967, el año de otra guerra entre Israel y los países árabes, Rafah estaba ocupada por Egipto. Pero, ante el avasallador éxito militar israelí, Rafah quedó integrada a territorio hebreo junto con el resto de la Franja de Gaza y el Sinaí.

Al suscribirse el acuerdo de paz entre Egipto e Israel, a finales de los 70, Menajem Beguin, entonces Primer Ministro israelí, quiso entregar a su interlocutor no sólo el Sinaí sino también parte de la Franja de Gaza, incluyendo Khan Yunes y Rafah.

Egipto rehusó recibirla. Por eso los palestinos residentes en Rafah permanecieron bajo control israelí. Hay una Rafah egipcia, mucho menor, que no es más que una ciudad que nació de la desordenada construcción de casas palestinas del otro lado de la frontera.

En tiempos mejores, la ruta que pasaba por Rafah conectaba con Egipto, al sur, y con Siria y Líbano, al norte. Hoy lo único que queda de aquella ruta es, según Israel, el fenomenal contrabando de armas y explosivos. Históricamente, una zona que nunca se ha dejado reducir del todo por las sucesivas potencias dominantes.

Pero Rafah no es solo uno de los focos más tenaces de la resistencia palestina en la Franja de Gaza. Era el escenario de las miles de historias de quienes antes del martes tenían dónde dormir.

"No nos queda nada, sólo unas mantas que hemos recuperado y que nos sirven por las noches", comenta una familia.

"Lamentamos que los civiles también paguen el precio" -señalan por su parte oficiales del ejército israelí en Gaza-. Pero nos vemos obligados a entrar, porque allí el tono lo dan los terroristas armados, que usan cínicamente a los civiles y disparan desde sus casas, en medio de la población".

En las zonas adonde entraron estos días las tropas israelíes, prácticamente todo quedó paralizado. Los niños no estudiaron y ello ayudó a algunas familias que se refugiaron en una escuela de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Unrwa), donde pudieron extender sus colchones también durante el día.

Del lado israelí también se cuentan historias. Como la de David Hatuel, un colono del asentamiento de Katif en la Franja de Gaza, que perdió días atrás a su esposa encinta y sus cuatro hijas entre 2 y 11 años, en un atentado de palestinos que, según el ejército, recibieron sus armas por uno de los túneles subterráneos cavados desde Egipto hasta Rafah.

Eliahu Segal, secretario del Consejo regional Shaar Haneguev, en el sur de Israel, dice: "Aquí, donde hablamos en este momento, puede caer un cohete desde Gaza y hacer impacto sobre esta mesa".

Esta semana, aparecieron en las pantallas de TV especialmente las historias de los palestinos sin hogar, que vieron la destrucción de sus casas y sus calles. Pero es la historia de todos los hijos de esta tierra, atrapados en el fragor de una guerra que, dicen los más sensatos de ambos bandos, se podría evitar.

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