UNA OBRA A CORAZÓN ABIERTO

UNA OBRA A CORAZÓN ABIERTO

El pasado 21 de noviembre, antes de que la primera pica empezara a levantar tierra de la carrera 30, en el inicio de obras del corredor NQS, el proyecto ya había trasnochado a los más altos ejecutivos de la banca nacional, y parte de la internacional, y había consumido cerca de un año del trabajo de 300 ingenieros que se disponían a levantar, para el futuro, la troncal más exigente de TransMlenio, en la parte central de una ciudad que, según los geólogos, se hunde a razón de 25 centímetros cada 50 años.

23 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

El pasado 21 de noviembre, antes de que la primera pica empezara a levantar tierra de la carrera 30, en el inicio de obras del corredor NQS, el proyecto ya había trasnochado a los más altos ejecutivos de la banca nacional, y parte de la internacional, y había consumido cerca de un año del trabajo de 300 ingenieros que se disponían a levantar, para el futuro, la troncal más exigente de TransMlenio, en la parte central de una ciudad que, según los geólogos, se hunde a razón de 25 centímetros cada 50 años.

La carrera 30 estaba todavía muy lejos de verse vestida con malla verde, cuando el sistema bancario ya echaba las bases financieras y los expertos en suelos se internaban en cálculos de resistencia sísmica, "porque la prehistoria bogotana dice que esta era una inmensa laguna que poco a poco se fue secando, y en el caso de la NQS solo hay terreno firme en los primeros 15 metros de profundidad, porque luego vienen 200 metros de pura sopa de arcilla y la obra debe quedar hecha de tal forma que su hundimiento sea parejo a través del tiempo", dice Carlos Iván Gutiérrez, Subdirector General Técnico del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), el hombre que conoce en detalle las costuras proyecto.

Las labores de la NQS son una intervención urbana a corazón abierto. Todo debe transcurrir sin que los signos vitales se interrumpan. Entonces es necesario perseguir el recorrido de una gota de agua lluvia, para poner a prueba el sistema de drenaje, y también se debe operar con pulso de cirujano para que la maquinaria pesada no rompa esa enorme vena que pasa justo por allí, y que arroja 2,5 metros cúbicos de agua por segundo: un torrente que no puede dejar de circular mientras la obra avanza, de lo contrario, cerca de dos millones de personas del área de influencia vivirían sin este servicio.

Tampoco puede dejar de pasar la información que va a través de las líneas telefónicas ni el gas domiciliario ni el tren de la sabana ni la fibra óptica. "Reparar alguno de estos hilos, si se llegara a romper, sería como remendar un cabello", dice uno de los ingenieros.

Mientras se mantiene el pulso de la ciudad, la intervención avanza en medio de contrastes. Los pilotes del tercer nivel del puente de la 92 se levantan tan grandes como edificios, y ahí mismo, con tinte de filigrana, se refuerzan viejas estructuras con inyecciones de acero que buscan curarlas de la erosión y prepararlas para las nuevas exigencias.

Es preciso armonizar el trabajo de más de 3.500 hombres que participan en forma directa, con el movimiento de 320 volquetas y más de 200 equipos pesados, entre grúas y bombas hidráulicas. Administrar el flujo de 400 mil metros cúbicos de concreto -con el que se podrían construir 25 edificios como el de la torre Colpatria-, para emplearlos en puentes y pavimentos fuera de vías, y al mismo tiempo conservar las capas de césped que fueron retiradas, con el fin de regresarlas al final, "así aprovechamos el gran valor de la tierra negra, pues para generar un centímetro de este suelo orgánico se necesita un siglo de vida", apunta Gutiérrez.

Las instalación de las 600 mil losas de concreto -hechas para resistir el flujo de esos buses articulados que ejercen una presión de 7,5 toneladas en el eje delantero, y de 12,5 en los traseros-, debe hacerse sin maltratar cerca de 2000 árboles, entre robles y cauchos sabaneros, donde los copetones mantienen sus nidos intactos y duermen tranquilos después de las 7 p.m., cuando las obras se detienen.

Empotrar las 22 estaciones que tendrá la NQS, desde la calle 92, en el norte, hasta la avenida Ciudad de Villavicencio, en el sur, es un proceso adelantado con maquinaria hidráulica, pero pegar 2,6 millones de adoquines y losetas -que si se colocaran en fila cubrirían la distancia entre Bogotá y el puente de Rumichaca, en la frontera con Ecuador-, será un trabajo para hacer de rodillas, colocando una por una hasta cubrir más de 200 mil metros cuadrados de espacio público, que serán como la piel de este paciente de 17 kilómetros de largo, el mismo que apenas se levante de ese quirófano , a mediados del año entrante, empezará a brindarle una mejor circulación al futuro de la ciudad.

-Para que se sorprenda.

Cuatro tramos -de los cinco que comprenden la troncal NQS desde la calle 92 hasta los límites con Soacha-, tendrán 134 kilómetros-carril y en sus obras, adelantadas por las más importantes empresas constructoras del país, se invertirán 1,13 billones de pesos.

Para abrirle espacio a esta troncal, en medio de la ciudad, fue necesario adquirir 554 predios. Un buen número de estos conformaban el barrio Gaitán, que fue demolido en parte para dar paso a la intersección con la calle 80, donde se levantará la estación más grande del sistema, con accesos deprimidos y rotondas, pues aquí confluyen tres troncales: NQS, calle 80 y Suba.

En esta vía se extenderán 140 mil metros cúbicos de material granular, 30 mil metros cúbicos de mezcla asfáltica y 70 mil metros de pavimentos reciclado, para darles soporte a más de 600 mil losas de concreto.

Pies de foto.

Algunos de los pilotes, que servirán de soporte al tercer nivel del puente de la calle 92, tienen el tamaño de un edificio de 10 pisos. Abel Cárdenas.

En puentes, como este de la calle 92, y pavimentos fuera de vías, se emplearán 400 mil metros cúbicos de concreto, el equivalente a 25 edificios como la torre de Colpatria. Abel Cárdenas.

Uno de los retos en la construcción de la troncal NQS es avanzar en medio de las redes de servicios públicos y sin perturbar el paso de la locomotora a vapor. Archivo particular

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