TIC, TIC, TIC.

TIC, TIC, TIC.

Cuántas veces se ha preguntado si ese hombre al que admira le está guiñando el ojo, si su hijo está encogiendo los hombros porque no le gusta lo que le dice o no le quiere hacer caso o si su vecino de puesto se está volviendo loco, porque hace movimientos raros con su boca.

23 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Cuántas veces se ha preguntado si ese hombre al que admira le está guiñando el ojo, si su hijo está encogiendo los hombros porque no le gusta lo que le dice o no le quiere hacer caso o si su vecino de puesto se está volviendo loco, porque hace movimientos raros con su boca.

Ojo, puede estar equivocado! y hallarse ante personas que tienen un tic, el cual se hace más intenso con el estrés y el cansancio.

Son muy comunes, y hay una lista interminable de ellos. Unos molestos como sorber a toda hora, aspirar ruido por la nariz, resoplar o carraspear. Otros simpáticos como guiñar el ojo, contraer la nariz o la frente. Aunque se manifiestan con más frecuencia en los niños, pueden mantenerse hasta la edad adulta.

"Hay que distinguir entre dos formas, el tic que no tiene trascendencia neurológica, originado por ansiedad y estrés, más bien de orden psicológico, y el de origen neurológico", dice Enrique Osorio Fonseca, médico neurocirujano, del Centro de Cirugía Mínimamente Invasiva (Cecimin).

"A estos últimos pertenecen el blefarospasmo y el espasmo hemifacial (ver recuadro), que generalmente se tratan con microcirugía. También la enfermedad de Gilles de la Tourette (en honor al neurólogo francés que la descubrió), que se trata con medicamentos", agrega.

Del tic al toc.

Según José Posada, médico psiquiatra, los tics que no tienen trascendencia neurológica generalmente son transitorios y pasan solos. Pero en algunos casos perduran y ameritan tratamiento psicológico: "Hay que reforzar la autoestima, la confianza y realizar cambios en el ambiente familiar, laboral y general para que no haya tanto estrés. A veces se acude a medicamentos especializados", dice.

Explica que hay trastornos mentales que se asocian con tics, entre ellos el déficit de atención con hiperactividad y los trastornos de aprendizaje, lenguaje y hasta los del sueño. También el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), con compulsiones o comportamientos que se realizan de manera estereotipada, como por ejemplo, lavarse las manos permanentemente por miedo a una infección, o devolverse y revisar cada rato para asegurarse que se dejó la puerta bien cerrada al salir de la casa, o limpiarse seguido la nariz pensando que está sucia.

"De ahí la importancia de un diagnóstico adecuado, porque hay una gran gama de trastornos de movimiento (incluidas las convulsiones) que se pueden confundir", precisa.

Entonces, ante la sospecha de que se padece un tic, lo indicado es consultar al médico general quien lo puede remitir al neurocirujano, al neurólogo o al especialista en salud mental, para confirmar el posible origen de este y su manejo. Solo ellos pueden decirle si debe sorprenderse cuando en una conversación, el otro dice algo sin sentido, como lavandería automática , o si quien lo sigue no es propiamente un mimo, sino una persona con un tic.

Lo mejor es ignorarlos.

Los niños -entre 5 y 10 años- desarrollan tics como guiños de ojos, alzar los hombros, carraspear y resoplar. Duran pocas semanas si no les prestan atención. Algunos perduran y se vuelven un problema.

Cualquiera que sea el caso, es importante tener en cuenta estas recomendaciones:.

- Los tics no son premeditados, aunque a veces se pueden suprimir por unos instantes de manera voluntaria. Son una sensación irresistible, como estornudar.

- No permita que nadie se burle de su tic. No es anormal por ello. Ni se burle usted de quien lo presente.

- Si aparece un tic en un niño, no le diga nada, solo póngale atención. Si se mantiene, anote en un diario (sin que él se dé cuenta) la fecha, hora y la situación precedente, para determinar qué lo acelera. Si el problema lleva más de dos o tres meses o si el niño tiene problemas con sus compañeros del colegio o en su entorno por esta causa, consulte con el médico.

- No se angustie cuando le vea el tic, puede aumentar su tensión y entonces este movimiento involuntario aumenta su severidad o se demora en desaparecer.

- Dedique tiempo a la recreación, a la diversión, a crear un ambiente sano, sin estrés y con tranquilidad.

- En las personas adultas con tics faciales persistentes hay que consultar con el especialista para hacer un diagnóstico preciso.

- También consulte si el tic provoca algún tipo de incapacidad, interfiere con las labores diarias, se acompaña de sonidos y malas palabras, se vuelve frecuente (más de diez veces al día) o lleva más de un año.

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