EMPIEZA OTRO MUNDIAL

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La rabia de Ferrari, y más de Michael Schumacher, fue tal que ni siquiera emitió el comunicado habitual de prensa al final de la carrera de Mónaco para conocer su versión oficial sobre el incidente con Juan Pablo Montoya. Pero no hacía mucha falta un texto sobre lo visto por todo el mundo.

24 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

La rabia de Ferrari, y más de Michael Schumacher, fue tal que ni siquiera emitió el comunicado habitual de prensa al final de la carrera de Mónaco para conocer su versión oficial sobre el incidente con Juan Pablo Montoya. Pero no hacía mucha falta un texto sobre lo visto por todo el mundo.

Schumacher, calentando los frenos en previsión de la arrancada inminente, sabía que Montoya iba a tratar por cualquier rendija de descontarle la vuelta que le acaba de tomar. Pero se equivocó en la calentada de los frenos porque una cosa es subir la temperatura del sistema y otra hacerlo bloqueando las ruedas como se vio claramente, a una velocidad de por lo menos 130 kilómetros que sostiene el pace car.

Montoya, sorprendido, trató de eludirlo pero se acabó el espacio, desatando un incidente más en su tormentosa relación, que esta vez desarmó la carrera del alemán. No hubo sanciones porque no cabían. Pero sí otra andanada de reproches contra el colombiano, quien esta vez pudo estar algo desatento, pero no tuvo mala intención.

La infalibilidad de Schumacher se derrumbó. Y la supremacía de Ferrari, que últimamente sufre en Mónaco y en trazados lentos, quedó cuestionada por la forma contundente como los Renault y el BAR dieron buena cuenta de los resultados de sábado y domingo.

Porque era muy improbable que Schumacher le ganara a Trulli y a Button, a pesar de que tenía su carro muy cargado de gasolina e iba a hacer un turno más largo que los demás. Si le hubiera resultado el planteamiento, quiere decir que en Mónaco Ferrari dependía más de su estrategia que de su superioridad, lo cual relanza el interés del campeonato, que estaba aplastado por la manera como habían ganado las cinco carreras previas.

Hace un año, en Mónaco, empezó otro torneo con la victoria de Montoya. Pero hay que esperar los resultados de la semana entrante, en Nurburgring, para saber si lo del principado fue un reinado efímero de Trulli y Button o si las peculiares condiciones de esa pista, en la cual Michael y su equipo han logrado cinco victorias pero han cometido también vistosos errores, fueron algo circunstancial.

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