HORIZONTES VISTOS UN SIGLO DESPUÉS

HORIZONTES VISTOS UN SIGLO DESPUÉS

Ocho miradas a la pintura considerada como la más importante del arte antioqueño y una de las más significativas del arte nacional en los primeros años del siglo XX, presenta igual número de artistas en el Instituto de Bellas Artes.

23 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Ocho miradas a la pintura considerada como la más importante del arte antioqueño y una de las más significativas del arte nacional en los primeros años del siglo XX, presenta igual número de artistas en el Instituto de Bellas Artes.

Horizontes, óleo pintado por Francisco Antonio Cano en 1913, fue el tema elegido por Javier lvarez, Carlos Carmona, Mauricio Carmona, Paola Gaviria, Albany Henao, Adriana María Pineda, Julián Urrego y Milton Valencia, que conforman el grupo Taller 7.

El artista Carlos Uribe explica que la obra original representa no solo la colonización antioqueña sino que se asimila a las múltiples colonizaciones que se vivieron en regiones como Santander y otras partes del país, de ahí su importancia en el arte nacional.

`Re-versiones es el nombre de la exposición y toma como punto de partida el famoso cuadro para darle una nueva mirada.

Así, en vez de un cielo sublime, verdes montañas un futuro por venir, un viaje de colonización y promesa, que son algunas de las interpretaciones que suelen dársele al original, aparecen cielos tormentosos que apabullan dos pequeñas figuras que señalan una tierra estéril. Así lo pinta Mauricio Carmona.

Pineda es la que más se aleja de la pareja paisa plasmada por Cano y pinta una mujer sola en una silla que cose camisitas de niño. El padre no está y ella está de luto. El hombre se nota por su ausencia.

Carlos Carmona pinta también una mujer sola mirando hacia el lado contrario al que está en el original, sentada junto a un tugurio. La técnica usada fue reveladores y fijadores sobre papel fotográfico.

"Ya no hay ideales de futuro. La imagen invertida habla de querer devolverse porque el futuro ya no está", dice el artista. Otros que sí miran en su clásica posición, están en el trabajo digital de Paola Gaviria, pero están encapuchados.

Una serie de imágenes creadas por Julián Urrego le dan múltiples sentidos a la obra. Unas veces usa tinta y pone los personajes a señalar al mundo y en otras, las figuras son formadas con alfileres en fondo rojo sangre.

También está la pareja cosida en telas, de Albany Henao y una más divertida, si se quiere, en la que ambos están sentados en la sala del Museo de Antioquia donde actualmente está expuesta la obra de Cano, viéndose a sí mismos.

Estas reversiones o revisiones de horizontes, incluyen también una con gran despliegue técnico, de Javier lvarez.

"Es una propuesta arriesgada y eso es lo más importante porque el arte se puede revisitar y darles constantemente nuevas miradas. Este es un cuadro que a muchos les parece convencional, y un espejo del pasado. Ahora tiene otras lecturas y cuestionamientos", dice Carlos Uribe.

l sabe de lo que habla pues tiene su propia versión, Horizontes 1999, en la que una fotografía digital del original es cruzada por una avioneta que fumiga el campo.

"Además Cano, de alguna manera dio pie para hacer este tipo de obras, pues él hizo tres versiones de la suya", agrega.

Se refiere a dos obras que Cano hizo con anterioridad a la que está en el Museo de Antioquia. "Uno es un boceto pequeño, muy bien acabado, otro que es más o menos como el definitivo, y la obra perfecta (la del Museo de Antioquia)", dice Miguel Escobar, investigador de Cano.

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