LETIZIA LUCIÓ COMO UNA PRINCESA

LETIZIA LUCIÓ COMO UNA PRINCESA

La princesa reveló el secreto mejor guardado de la boda real al bajarse del Rolls Royce negro que la condujo a la catedral: su traje, diseñado por el veterano Manuel Pertegaz,

23 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

La princesa reveló el secreto mejor guardado de la boda real al bajarse del Rolls Royce negro que la condujo a la catedral: su traje, diseñado por el veterano Manuel Pertegaz,.

La parte superior del vestido estaba ceñida al cuerpo y se deslizaba suavemente a partir del talle. Su aparente sencillez sin embargo era eso: aparente. Porque lo que el diseñador pretendió fue crear una especie de rompecabezas en donde cada pieza y costura encajara una con otra, teniendo en cuenta la longitud de la cola y la anchura de la misma, así como el peso del traje.

La cola tenía un bordado alegórico con motivos heráldicos, y en ella se fueron gran parte de los 18 metros de faya de seda natural tramada con hilos de plata de la firma valenciana Rafael.

Catalá. Además, el vestido llevaba adornos bordados en hilo de plata y oro en el escote, el cuello, las manoplas de las mangas, la parte delantera y el bajo de la falda.

Pero no todo eran hilos y seda. Letizia Ortiz lució aretes de platino con diez diamantes que le regalaron los reyes españoles, un pañuelo de organza de algodón bordado y un abanico de inspiración veneciana del siglo XIX, elegido por la novia en homenaje a la ciudad de Madrid. El toque más importante estaba en la cabeza: allí tenía la diadema imperial de platino y brillantes que su suegra, la reina Sofía, lució en Atenas el día de su boda en 1962.

Los zapatos, forrados con la misma tela del vestido, eran puntiagudos y con tacón de 12 centímetros para compensar la altura del príncipe. El ramo de novia estaba compuesto por lirios, emblema de los Borbones, rosas, azahar y espigas de trigo. Lo único que se le criticó a la novia fue que llevara el pelo recogido.

El príncipe, con el uniforme.

El Príncipe de Asturias vistió ayer para su boda el uniforme de gran etiqueta del Ejército de Tierra, compuesto por una guerrera y un pantalón de color azul noche. Llevaba además, bordado en el cuello, con hilo dorado, el emblema de armas de la Infantería, y en las bocamangas las divisas de su puesto de comandante.

Felipe lucía el collar de la Orden del Toisón de Oro, conocido por tener 26 eslabones dobles entrelazados de pedernales y eslabones con otras piedras centelleantes. Eslabón y pedernal formaban parte de las armas del fundador de esta orden española con el lema "Hiere antes de que se vea la llama".

Esa condecoración se la concedió el Rey en 1981 siguiendo la tradición de la Monarquía española. Durante aquella ceremonia, don Juan Carlos dijo que lo hacía para "dar testimonio de mí cariño a mí amado hijo Felipe, Príncipe de Asturias y heredero de la Corona", y añadió entonces: "Vengo a nombrarle caballero de la insigne Orden del Toisón de Oro", la orden dinástica de mayor prestigio en el mundo, fundada en Brujas en 1429 por Felipe el Bueno, y que se concede a título personal y no de forma hereditaria ni transmisible.

Felipe portó también la Gran Cruz del collar de la Orden de Carlos III, flores de lis abrillantadas de oro, una medalla con la imagen de la Purísima Concepción y las cruces del mérito militar naval y aeronáutico.

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