EL REGRESO DE LOS BÁRBAROS

EL REGRESO DE LOS BÁRBAROS

No es cosa que me sorprenda, dijo Mario, pues que de novedosa tiene poco. Hace ya tiempo se pusieron en marcha las hordas de los hunos modernos, bien financiadas por la idiotez útil y toleradas por la democracia, irredenta de su ingenuidad, para dejar constancia de sus maneras, de su estilo, de su violencia consustancial, de su visión de la política y del mundo. Donde quiera que en los últimos años se han reunido los gobernantes de la tierra para sentar las bases de un comercio libre y promisorio, aparece la sombra de Atila para recordar que la batalla de Troyes no fue suficiente para derrotarlo. Vidrios rotos, automóviles en llamas, almacenes saqueados y sin falta policías heridos, componen el balance de estos asaltos que toleramos y padecemos. Qué tuvo entonces de particular Cartagena?

24 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

No es cosa que me sorprenda, dijo Mario, pues que de novedosa tiene poco. Hace ya tiempo se pusieron en marcha las hordas de los hunos modernos, bien financiadas por la idiotez útil y toleradas por la democracia, irredenta de su ingenuidad, para dejar constancia de sus maneras, de su estilo, de su violencia consustancial, de su visión de la política y del mundo. Donde quiera que en los últimos años se han reunido los gobernantes de la tierra para sentar las bases de un comercio libre y promisorio, aparece la sombra de Atila para recordar que la batalla de Troyes no fue suficiente para derrotarlo. Vidrios rotos, automóviles en llamas, almacenes saqueados y sin falta policías heridos, componen el balance de estos asaltos que toleramos y padecemos. Qué tuvo entonces de particular Cartagena?.

Pues no mucho dentro de ese contexto general de vandalismo orquestado. Tal vez quepa destacar que los jefes de la revuelta no se quedaron en la retaguardia, sino que encabezaron el desfile y promovieron en persona la asonada. Cuando la Policía cerró el camino de la manifestación hacia el centro histórico de la ciudad, donde no se proponía desarrollar un programa de cultura y turismo, fue Troya. Cuatro congresistas venían a la cabeza de la turba y fueron acogidos por la Policía con manifestaciones casi conmovedoras de consideración y respeto. Pero los de atrás persistieron en la consigna y pretendieron arrollar la línea de los agentes del orden. Gases lacrimógenos, lluvia de piedras, incendio de llantas y vandalismo contra edificios públicos y privados completaron la escena. De los atacantes no hubo un herido, ni un lesionado, y de la Policía ni un abuso, ni un exceso. Lo que quedó claro para todos, es cómo sería un gobierno compuesto por quienes limitan sus argumentos a la brutalidad y la barbarie. Setenta años de régimen comunista no dejan lugar a que nos engañen las intenciones de quienes lo recuerdan nostálgicos y lo proponen, audaces, como el último grito del progreso para la redención de los pueblos.

No deja de sorprender que todo eso se haga para impedir un Tratado que abrirá las puertas del comercio, en condiciones preferenciales, con la Nación más rica de la tierra. La gran oportunidad para el desarrollo tecnológico, la creación de empleo, el crecimiento económico, rechazada a piedra y fuego. Y quiénes son esos curiosos manifestantes, preguntó Mario? De dónde vienen y para dónde van?.

Está probado que no fueron cartageneros, le expliqué. Llegaron en buses especialmente fletados, desde lugares muy distantes, con estímulo económico y supina ignorancia, manifestada sin ambages, de lo que significa TLC, esas tres letras contra las que se desplegaron en combate. Lo que cabe preguntar es quién financia esa marejada de bárbaros, mercenarios al servicio de consignas que desconocen y de propósitos que nadie ha tenido la delicadeza de explicarles. Quién les paga? He ahí la cuestión, Mario amigo.

Serán, sin duda, los mismos que pagan en Francia los ataque a los restaurantes MacDonalds, o los que trataron de incendiar Dublín o destrozaron a Seattle. Que no son otros que los que financian los insultos contra el presidente Uribe en Europa, o los que alimentan a cuantos se oponen a la paz con las autodefensas o se quejan por la violación de los derechos humanos, salvo cuando provienen de las Farc o el Eln. O los que cubren gastos de quienes visitan con tan inusitada frecuencia a los dictadorzuelos de Cuba y de Venezuela, en plan de descanso y cultura, según afirman luego.

Pues es hora, mi amigo, terminó diciendo Mario, de que se pida a todos que pongan, leales, sus cartas sobre la mesa. Los que añoren la dictadura comunista y quieran implantarla en Colombia, que lo digan. Y que en este tiempo deque sepamos por dónde viene tanto dinero de los ricos, para hablar, abusivamente, en nombre de los pobres. Hablar, desde luego, como hablan los hunos de este siglo: a piedra y fuego.

flondonohoyos@latinmail.com

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