UNA PASIÓN DE 100 AÑOS

UNA PASIÓN DE 100 AÑOS

El impacto con que la Fifa acaba de celebrar sus cien años de existencia es un reflejo de lo que significa un fenómeno de dimensiones casi inexplicables como el fútbol. Vale decir, el deporte más popular del planeta - se calcula que hay 250 millones de jugadores acreditados- , capaz de sobrevivir a guerras e inestabilidades políticas para continuar su impresionante penetración a todos los continentes, edades ( existe algún lazo más fuerte entre un padre y un hijo que ser hinchas de un mismo equipo?), estratos y culturas.

24 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

El impacto con que la Fifa acaba de celebrar sus cien años de existencia es un reflejo de lo que significa un fenómeno de dimensiones casi inexplicables como el fútbol. Vale decir, el deporte más popular del planeta - se calcula que hay 250 millones de jugadores acreditados- , capaz de sobrevivir a guerras e inestabilidades políticas para continuar su impresionante penetración a todos los continentes, edades ( existe algún lazo más fuerte entre un padre y un hijo que ser hinchas de un mismo equipo?), estratos y culturas.

Ya no puede decirse, ni siquiera, que el fútbol es el juego de los hombres. Las mujeres ya entraron a la cancha, y han logrado mover multitudes en naciones, como Estados Unidos (primer campeón en esta categoría) y la China (sede de la primera copa), que no habían sido grandes protagonistas en los torneos de varones.

La Fifa tiene más miembros que las Naciones Unidas: 204. Los campeonatos mundiales cada cuatro años superan en teleespectadores y cubrimiento mediático a todos los demás eventos deportivos, incluidos los Juegos Olímpicos. No es fácil encontrar algún otro campo distinto al célebre césped de 60 metros por 100, con sus dos arcos en los extremos donde ciudadanos diversos y hasta conflictivos puedan compartir el mismo lenguaje y aceptar las mismas reglas. Incluso la de juego limpio , adoptada por la Fifa en 1978.

El partido entre Brasil y Francia, jugado el jueves pasado en el estadio de Saint Denis (Francia), como acto central de las celebraciones, sirvió para mostrar los grandes cambios que ha tenido el fútbol en este siglo. Los jugadores empezaron el primer tiempo con uniformes propios de la época, toda una reliquia incómoda para las nuevas generaciones, y terminaron con las modernas camisetas que hoy en día concentran la competencia millonaria de varias marcas de todo el mundo, que se disputan el mercado global. Todo un símbolo de lo que ha tenido que hacer la Fifa para pasar de ese pequeño grupo de seis países Francia, Bélgica, Dinamarca, Holanda, Suecia y Suiza que iniciaron labores hace cien años, para extenderse a todos los continentes.

Ese deporte rudo y sutil, de pasiones incomprensibles, ha dejado ídolos en la cima de la fama como Pelé o Maradona, o Garrincha, Di Stéfano, Beckenbauer o Cruyff. O símbolos inolvidables, como la Copa Jules Rimet, de la que se apoderó Brasil al ganar su tercera copa mundo en México 70, reemplazada por el actual trofeo de 5 kilos de oro macizo que, a diferencia de la anterior, nunca quedará en manos de un país.

No todo es gloria, claro está. La larga historia ha tenido momentos difíciles. Desde la Segunda Guerra Mundial, que impidió que se jugaran los mundiales del 42 y del 46, hasta los escándalos administrativos que pusieron al borde del abismo al actual presidente, el suizo Joseph Blatter, en el 2002. La Fifa ha tenido que innovar y evolucionar para no perder vigencia ni dinamismo: a los campeonatos mundiales (además de los torneos de mujeres) se les han sumado eliminatorias que duran casi dos años, copas de las federaciones regionales y hasta un torneo entre los ganadores de estas últimas. Y acorde con las nuevas realidades de la geopolítica, Suráfrica acaba de ser escogida como sede del mundial del 2010: será la primera en el continente negro.

Los desafíos futuros no son pocos. Existe preocupación entre los fanáticos por el exceso de mercadotecnia que ha invadido las canchas. El dinero no parece ser la mejor fórmula de victoria, como acaba de comprobar el Real Madrid, un equipo simbólico, dos años más antiguo que la Fifa y catalogado como el mejor del siglo XX, que, sin embargo, con el elenco más costoso de que se tenga memoria, ha perdido todas las competencias en que ha participado recientemente. Por otro lado, la falta de goles y el fútbol excesivamente defensivo han conducido a todo un debate sobre el tratamiento que debe darse a los empates. El propio Blatter, a raíz del centenario de la entidad que preside, abrió la compleja controversia y propuso acabarlos.

No será la última. Porque basta observar la pasión con que se celebran goles y títulos en los cinco continentes hoy, además, observables por televisión en todo el planeta para saber que los 100 años del fútbol constituyen, apenas, su comienzo.

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