EL DESENCANTO DEL AÑO A COLOMBIA MÓVIL-OLA NO LE SONÓ EL NEGOCIO

EL DESENCANTO DEL AÑO A COLOMBIA MÓVIL-OLA NO LE SONÓ EL NEGOCIO

A pesar de los esfuerzos realizados en las últimas semanas para mejorar las fallas en aspectos como facturación, servicio al cliente y calidad de la señal, que fueron frecuentes a lo largo de su primer año de labores, el operador de telefonía PCS, Colombia Móvil-OLA, deja una impresión negativa no sólo entre sus usuarios, sino entre el público en general que esperaba contar con una tercera alternativa de comunicaciones móviles de calidad.

17 de diciembre 2004 , 12:00 a.m.

El año 2004 comenzó con muchas expectativas sobre OLA debido al éxito de su plan Pioneros, tanto que la empresa decidió prolongar por dos meses, hasta el 29 de febrero, el ingreso de clientes bajo este modelo que fomentaba las llamadas entre teléfonos de la empresa a 30 pesos por minuto.

Pero lo que fue, en un principio, un éxito comercial se convirtió en el mayor generador de problemas para la empresa, pues la infraestructura de redes y de servicio tan solo estaba diseñada para atender la mitad del volumen de abonados inscritos.

Debido a la anterior la compañía empezó a registrar problemas de saturación de la red (llamadas caídas o bloqueadas), que se sumaron a la no prestación de servicios adicionales ofrecidos y a la entrega de facturación con errores. Por estas circunstancias la Superintendencia de Industria y Comercio le ha impuesto ocho multas que superan los 600 millones de pesos.

La situación se tornó aún más grave cuando el Ministerio de Comunicaciones decidió abrir un pliego de cargos para determinar si las fallas de OLA implican una violación de la concesión otorgada por el gobierno. Hasta hoy no se ha resuelto nada al respecto.

Pero el año que termina no sólo estuvo marcado por los altibajos operativos de la empresa sino por los escándalos que se produjeron al interior de la misma. Por ejemplo, por el salario del ex presidente de la compañía Mauricio Mesa, las relaciones de este directivo con algunos de los dueños de la red de distribución de OLA y la presunta venta de equipos usados, entre otros.

El tire y afloje entre Mesa, la Junta Directiva y los socios de OLA, la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) y Empresas Públicas de Medellín (EPM), no concluyó con la salida del directivo y del vicepresidente de Clientes, Federico Gaviria, sino que ahora la empresa se prepara para llevar las irregularidades detectadas en su gestión ante la justicia ordinaria.

Así las cosas, y teniendo en cuenta el panorama de agresiva competencia que plantean BellSouth Colombia, empresa propiedad de Telefónica Móviles de España y Comcel, filial de la mexicana América Móvil, las oportunidades de OLA en el mercado parecieran limitadas.

*** El debutante Telefónica Móviles plantea batalla comercial a Comcel El negocio de la telefonía móvil en Colombia cierra uno de los años más agitados de su historia y promete para el 2005 mucha más actividad por cuenta de la llegada del gigante español Telefónica Móviles, que en octubre pasado formalizó la compra de las operaciones de BellSouth en el país y en otras nueve naciones de América Latina.

El ingreso de Telefónica a estos mercados de la región es un reflejo de los procesos de consolidación que se están viviendo en la industria de las telecomunicaciones. De ahí que cada día se imponga con más fuerza el modelo de operadores globales que hacen uso de las economías de escala para ser muy agresivos en los mercados donde tienen presencia.

Ese es el caso de Telefónica Móviles, con operaciones en España, Alemania, Reino Unido, Marruecos y doce naciones de América Latina, donde reúne 71,9 millones de usuarios (a septiembre de 2004), y para los que adquiere unos 38 millones de teléfonos móviles cada año.

Durante la presentación oficial de la empresa en Colombia, su presidente Ejecutivo, Antonio Viana-Baptista, fue contundente al señalar que Telefónica Móviles no viene para ser el segundo operador del mercado.

Hay que recordar que por años BellSouth Colombia ha ocupado esta posición debido al plan de negocios que desarrolló su antiguo dueño, la corporación estadounidense BellSouth. Una estrategia que estuvo concentrada en los clientes de alto consumo y, por tanto, mayor generación de ingresos.

Por eso no es raro observar en las cifras del Ministerio de Comunicaciones y de la Superintendencia de Valores, que a pesar de que Comcel terminó septiembre pasado con dos millones de clientes más que BellSouth, esta última mantiene el primer lugar en ventas.

Teniendo en cuenta las declaraciones de Viana-Baptista, BellSouth Colombia tiene una labor titánica por delante y ya está dando los primeros pasos en ese sentido, por ejemplo, con una oferta de teléfonos a precios más económicos.

A lo anterior hay que agregar las inversiones que, por 200 millones de dólares, la empresa planea realizar en su nueva operación colombiana durante el 2005. Recursos que sumarán a los 1.070 millones de dólares que los españoles ya desembolsaron por adquirir la empresa.

Para el directivo, Colombia no sólo cuenta con un gran potencial de crecimiento en telefonía móvil, sino que se puede convertir en la estrella regional de Telefónica Móviles en los próximos años.

Las previsiones de Telefónica señalan que el país contará al término de tres años con cerca de 20 millones de abonados a la telefonía móvil.

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