SE FUE HANS UNGAR, EL PADRE DE LOS LIBREROS

SE FUE HANS UNGAR, EL PADRE DE LOS LIBREROS

Escribir una biografía de Hans Ungar requeriría de un trabajo monumental. No solo porque este inmigrante austriaco vivió una vida larga y próspera y dejó una huella imborrable en la cultura bogotana desde mediados de siglo XX, sino además porque habría que leer uno a uno los más de 26 mil volúmenes de su biblioteca personal, su mayor tesoro terrenal y parte de la pasión que encaminó su vida desde que llegó a Colombia.

25 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Escribir una biografía de Hans Ungar requeriría de un trabajo monumental. No solo porque este inmigrante austriaco vivió una vida larga y próspera y dejó una huella imborrable en la cultura bogotana desde mediados de siglo XX, sino además porque habría que leer uno a uno los más de 26 mil volúmenes de su biblioteca personal, su mayor tesoro terrenal y parte de la pasión que encaminó su vida desde que llegó a Colombia.

Cuando llegó a Bogotá en 1938, huyendo de las atrocidades nazis que más tarde les costarían la vida a sus padres y a su hermano y socio, Fritz, la capital colombiana tenía menos de 350 mil habitantes. En ese momento el tenía 22 años y vivió en Colombia 66 más.

La vida en el papel.

Su experiencia en Austria lo llevó a ser uno de los primeros en organizar desfiles e moda en Colombia y además, durante su juventud, tuvo una pequeña empresa de cine con la cual llevaba a poblaciones de la Sabana, cercanas a Bogotá, equipos de Cine Colombia con los que proyectaba películas en los parques principales.

En 1947, nueve años después de su llegada al país, una casualidad lo llevó a convertirse en el dueño de la Librería Central, fundada en 1926 por el poeta mexicano Gilberto Owen.

"Yo era un buen visitante y los dueños sabían que estaba interesado en los libros. Cuando Pablo Wolf -austriaco que la había comprado en 1930- murió, su esposa me preguntó si yo la quería comprar. Le dije que no tenía con qué, pero que con el mayor gusto lo haría".

La viuda de Wolf, recordaba Ungar en una entrevista a raíz de un homenaje que le rindió la Cámara del Libro en septiembre del año pasado, inventó un sistema de pago para que Ungar se quedara con la librería. Le pagaba un sueldo de empleado y la mitad era para pagar la deuda.

Al año siguiente, en 1948, su olfato de gestor y su inquietud lo llevaron a seguirle la idea al joven Mario Laserna y se convirtió en uno de los fundadores de la Universidad de los Andes, donde además fue docente de historia y de literatura durante dos años.

En 1954, cuando la Librería quedaba en una casa en la calle 14 con carrera sexta, Ungar fundó la Galería de Arte El Callejón. Podría decirse que es la más antigua de las que hay actualmente, ya que la única que había entonces, la Galería de Arte de Leo Matiz, ya no existe.

Pero a pesar de sus múltiples participaciones en diversos aspectos de la cultura, su más recordada obra y desde donde dejó un imborrable legado para Bogotá y para Colombia fue desde la Librería Central, que como él tuvo una vida trasegada.

Cuando el mexicano Owen la fundó, en 1926, la Central quedaba en el pasaje Santa Fe, que comunicaba la calle 14 con la Avenida Jiménez. Después pasó al local de la 14 con sexta, en una casa que perteneció al presidente Eduardo Santos.

Luego se abrió una sede en el costado oriental del Parque Santander que tenía dos pisos, con un patio interior cubierto con un techo de vidrio.

La librería tuvo luego su sede, por 18 años, en un local de un edificio que pertenecía a la Compañía Nacional de Seguros. Y finalmente, siguiendo el instinto de Ungar que le decía que en el norte estaba el futuro de su negocio, terminó ocupando el lugar que habita hoy, en la calle 94 con carrera 13.

Libros en todas partes.

Su pasión por los libros y su amistad con Alvaro Castaño lo llevaron a comentar, todas las semanas, libros y escritos extranjeros en la revista dominical de la emisora HJCK.

Recibió diversos reconocimientos como la Orden de San Carlos, una condecoración del entonces alcalde Juan Martín Caicedo Ferrer y un homenaje del Ministerio de Cultura en la pasada Feria del Libro de Medellín, además de condecoraciones de los gobiernos de Austria (la Orden para la Ciencia y el Arte) y de Alemania (la Cruz de Mérito).

En septiembre pasado, además de recibir un reconocimiento de la Cámara Colombiana del Libro por su dedicación, fue nombrado Miembro Correspondiente Extranjero de la Academia Colombiana de la Lengua.

Su colección privada.

Hans Otto Ungar empezó su envidiable colección de libros hace más de 40 años, tiempo que consideró corto para formar una gran biblioteca como la suya, llena de filosofía, historia, literatura y algunos manuscritos que le harían la boca agua a cualquier coleccionista profesional.

Ungar tenía, entre muchas otras rarezas, dos libros de 1492: Las cartas del Papa Pío II de 1458 a 1464 y La vida de los Césares, del escritor romano Suetonio. Dejó también una jugosa colección de incunables, es decir, los libros que aparecieron desde la invención de la imprenta hasta principios del siglo XVI.

FOTO.

HANS UNGAR en su biblioteca, en septiembre del 2003. Es una de las más importantes colecciones privadas de libros del país y fue su orgullo personal.

Milton Díaz / EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.