ENRIQUE GRAU 1920 - 2004

ENRIQUE GRAU 1920 - 2004

Apartes de una entrevista en 2001, cuando el artista, fallecido el 1 de abril, cumplió 80 años.

11 de abril 2004 , 12:00 a.m.

Apartes de una entrevista en 2001, cuando el artista, fallecido el 1 de abril, cumplió 80 años.

"Yo no estudié nada, apenas terminé quinto de bachillerato, lo que hoy llaman décimo grado. Nunca me propuse nada, todo parte de la herencia genética de las actividades intelectuales de la familia y el resto es por inclinación".

Le quedó impreso en la sensibilidad el interés por la pintura, porque cuando su abuela Concepción Jiménez de Araújo pintaba, lo encaramaba a una butaca alta para que quedaran a la misma estatura y mientras ella trabajaba, él observaba con interés."En Cartagena no había maestros a quienes seguir ni grandes pintores a quienes imitar, allí sólo había para mirar el mar y las playas".

Pero algo complementó su vocación, la llegada de libros de pintura. "Todavia los conservo, miraba las láminas y empecé a copiar a Rembrandt, a Tiziano y me metí al óleo buscando en libros cómo se hacía, pero no tuve a nadie que me dijera cómo hacer las cosas, todo fue pura afición intensa y talento nato".

Se puso a pintar a la familia, a las hermanas, en particular a María Teresa, a la gente del servicio doméstico y cuando tenía 19 años, en 1939, pintó la Mulata cartagenera era "Que era Rosa, una de las muchachas del aseo de la casa"-, que mandó al I Salón de Artistas Nacionales. De pronto, semanas después, lo vio en portada de Cromos. Había obtenido la Primera Mención,"los ganadores habían sido Ignacio Gómez Jaramillo, Pedro Nel Gómez y otro que no recuerdo, eso estaba más allá de mi máxima aspiración, yo todavía era estudiante de bachillerato".

Para completar, le llegó un telegrama del presidente Eduardo Santos diciéndole que le habían creado una beca para que estudiara lo que quisiera, donde quisiera. En 1940 empezó a estudiar artes gráficas en la Liga de Estudiantes de Arte, en Nueva York. "Fue el primer colombiano en hacer serigrafía".

Cuando E.U. entró a la guerra, retornó a Cartagena y fue visitado por Zalamea Borda, de seudónimo Ulises, se entusiasmó con su obra y al volver este a Bogotá escribió sobre él y con el poeta Jorge Rojas le organizaron su primera exposición en la Biblioteca Nacional.

Después vivió de ser ilustrador de El Espectador y de dar clases en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional y luego en la Universidad de Los Andes, durante cerca de diez años.alumno mío surgió, pero yo era magnífico profesor.

Cuando se sintió sólido, empezó a exponer cada dos años. Inicialmente en la Galería El Caballito, de Cecilia Ospina Gómez y Leo Matiz. Su obra es muy extensa. Para simplificar, sus ciclos más importantes son: el primero, de corte expresionista, y sucesivamente interiores con gente dormida; una etapa abstracta, cambio brusco hacia lo figurativo, de donde se derivan las series Mujeres con sombrero, de corte muy popular, y algo de lo social en bodas, la novia, el novio, el compromiso, la noche de bodas y demás, que durante varios años trabajó; y más recientemente, las Ritas, las Iguanas y las Mariamulatas. De las Ritas vienen los bronces, las esculturas.

El 18 de diciembre del 2001 cumplió 80 años:"Una de las ventajas de llegar a esta edad, es la capacidad de verse uno a sí mismo con algún proceso que no tiene culminación, pero sí capacidad para hacerse un análisis. Usualmente uno está tan enredado en el proceso de la experiencia de la juventud, después se es adulto y a la larga ignora la capacidad para separarse y mirar las cosas en perspectiva. Ahora me siento muy afortunado de poderlo hacer, por la propia longevidad; yo sigo y no puedo parar, porque los 80 no significa que uno se sienta en un palco para ver para atrás, los 80 son como un faro, donde mira uno también para adelante, porque el hecho de que pueda uno mirarse con cierta tridimensionalidad, no significa que vaya a parar, uno tiene todavía capacidad para nuevos experimentos y nuevas experiencias".

Una de sus obras más recientes fue su escultura a San Pedro Claver, en la plaza y frente al convento que llevan su nombre, en Cartagena."La hice a ras del piso y siguiendo la pauta de haber sido nombrado patrono de los derechos humanos: de una forma amable. No quise que fuera un símbolo de sufrimiento físico ni moral, lo concebí como el encuentro de dos culturas, paseando por la plaza, hablando con el ser humano traído por la fuerza de Africa, en un gran intercambio de ideas, de pensamiento, manoteándose mutuamente" Con una altura de dos metros y veinte centímetros, en bronce,"no me propuse hacer una iconografía muy justa, me interesó más como ser humano, y yo creo que era así como lo puse, de nariz aguileña, medio calvo, barba oscura, huesudo como todo santo que se flagela, cumple penitencias y come apenas lo necesario" Está acompañado de un manteo que mueve la brisa y medio envuelve y protege a un negro que Grau ideó basado"en el tipo de la raza mandinga, no muy alta, más bien cuadrada, fuerte, musculosa, nada esbelta; en ambos casos, del santo y del negro, busqué rasgos medios, que no fueran exagerados".

Estaba trabajando en su próxima serie, basada en el viaje de Tobías y el ángel, el hombre ciego que viaja en busca de una cura para su mal.

Pese a su edad, todavía le faltaba mucho por hacer,"por que cuando uno ve que se acerca al fin de su ciclo vital, uno no piensa en descansar, mi descanso es cambiar de interés, soy aficionado a la arqueología y he viajado mucho con ese criterio, todo me llama la atención, estudio la botánica, los pájaros, las iguanas, todo eso; me falta ir a la Isla de Pascua".

La muerte lo inquieta únicamente porque le gustaría fuera sin dolor, por nada más."En cuanto al más allá, todo es una incógnita; he leído y estudiado mucho la Biblia y durante 50 años fui ateo absoluto, pero cuando fui a Islas Galápagos, quedé maravillado, tuve un impacto enorme espiritualmente, porque sentí el equilibrio de la naturaleza, sentí que era organizado por una fuerza mucho mayor que gobierna a todo el universo y comencé a sentir a Dios, ese fue mi gran momento".

Nunca se casó, pero admite haber tenido matrimonios intermitentes,tengo mucho apego a mi libertadConfiesa que sí le hubiera gustado tener hijos que a su vez le hubieran dado nietos."Yo veo a los niñitos y pienso qué maravilla; eso me lo perdí, lo de los hijos y los nietos, lo único que he perdido, pero ya es tarde".

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.