LOS OTROS RESIDENTES DE EL CARTUCHO

LOS OTROS RESIDENTES DE EL CARTUCHO

La terraza del edificio donde vive Patricia Cárdenas* dejó de ser el lugar preferido por su familia y sus vecinos para los asados del domingo. Ahora, el lugar es una especie de centro de operaciones en el que los propietarios deben hacer turnos de 24 horas para mantener vigilados sus apartamentos y evitar que los indigentes del sector les roben lo poco que les queda.

27 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

La terraza del edificio donde vive Patricia Cárdenas* dejó de ser el lugar preferido por su familia y sus vecinos para los asados del domingo. Ahora, el lugar es una especie de centro de operaciones en el que los propietarios deben hacer turnos de 24 horas para mantener vigilados sus apartamentos y evitar que los indigentes del sector les roben lo poco que les queda.

Durante los últimos meses, esta ha sido la angustia de 15 propietarios de los dos edificios que faltan por demoler en el sector de El Cartucho, ubicados en la avenida Caracas entre números 9-44 y 9-60, y que darán paso a la siguiente etapa del Parque Tercer Milenio.

"Estamos siendo prácticamente desalojados por los indigentes -dice Patricia con lágrimas en los ojos, pues el apartamento es su único patrimonio-. No nos dejan dormir, nos toca estar montando guardia de día y de noche, porque se suben por las paredes como si fueran arañas".

"Nos tocó sacar los objetos de valor y arrumarlos en las casas de nuestros amigos y familiares para evitar que los indigentes se apropiaran de ellos -agrega Esperanza Sánchez*, otra propietaria-. Cada vez que nos ven en la terraza nos lanzan amenazas como si no se van pronto, los sacamos ".

Metrovivienda, empresa distrital encargada de la compra de la manzana donde están los edificios, al demoler las propiedades que los rodeaban, dejó escombros que son aprovechados por los habitantes de la calle y ahí comenzó el problema.

"Metrovivienda no ha contratado maquinaria ni personal técnico para hacer las demoliciones; los indigentes son los que se encargan de ese trabajo, por eso los daños", afirma José Useche*, otro propietario.

No es que Patricia, Esperanza y José se nieguen a vender sus propiedades. Lo que ocurre es que, según ellos, Metrovivienda les está ofreciendo un precio muy bajo por sus propiedades.

"Nos ofrecen 41 millones de pesos cuando realmente nuestras viviendas cuestan 78 millones -se queja José-. Ellos se basan en el avalúo que está hecho sobre estrato 2 y no 3 como aparece en todos nuestros recibos".

Tienen que vender.

La subgerente de Divulgación de Metrovivienda, Rosa Chaparro, argumenta que por ser una zona de intervención urbanística, tarde o temprano los residentes tendrán que aceptar la oferta y venderles sus predios.

"La oferta no es negociable, simplemente los propietarios tienen un tiempo para que la acepten. Si se da una negativa, tenemos que comenzar un proceso de expropiación, lo que no quiere decir que no vayamos a pagar", explica Chaparro.

Ante las quejas de los residentes por los avalúos, la funcionaria aclara que le pidieron a la Lonja de Propiedad Raíz que revisara los precios. "Si los avalúos aumentan, nosotros estamos dispuestos a corregir la oferta", anota.

La funcionaria también admite que se han presentado problemas con el abandono de escombros y con el corte de servicios públicos, pero que Metrovivienda tomó la decisión de encerrar los lotes que se vayan demoliendo para evitar que se conviertan en focos de delincuencia.

Resalta, además, que tienen propuestas accesibles para que los propietarios puedan comprar en otros sectores de la ciudad. "Podemos facilitarles el proceso de adquisición de vivienda; los precios están entre 18 y 49 millones de pesos. Aunque son más pequeñas, ellos deben ver ventajas como ubicación y seguridad".

Necesitamos protección.

Los habitantes de los dos edificios han pedido a la Policía que les preste vigilancia permanente. Sin embargo, aseguran que no ha sido posible.

El alcalde de la localidad Santa Fe, Carlos Garzón, sector al que pertenece la zona de El Cartucho, dice que a través del Comité de Vigilancia se está reforzando la seguridad en la zona. "La Policía Metropolitana nos está colaborando con más hombres para realizar patrullajes y control de armas las 24 horas. Además, se han dispuesto dos tanquetas", asegura Garzón.

A pesar de las medidas, esta zona no es de fácil control, pues el Alcalde Local calcula que diariamente deambulan por el sector entre 2.000 y 3.000 habitantes de la calle, entre indigentes, recicladores y expendedores de droga.

El Departamento de Bienestar Social (Dabs) no ha dicho todavía qué piensa hacer con estas personas. Por ahora, les está brindando alojamiento transitorio, alimentación y atención médica, mientras los vecinos siguen esperando.

EL APARTAMENTO ME COSTO $170.000.

Han pasado más de 20 años desde que se construyó el edificio de la Avenida Caracas No. 9-60, y don Jaime Orjuela* adquirió uno de los apartamentos.

Su vivienda, que cuenta con 120 metros cuadrados, la empezó a pagar al Banco Central Hipotecario desde 1971.

"Cuando lo compré me costó 170.000 pesos, casi 300 salarios mínimos (en ese tiempo el mínimo estaba en 600 pesos); hoy lo que nos está dando Metrovivienda no equivale ni siquiera a los 200 salarios. Nos están comprando por una miseria", aseguró Jaime.

Patricia Cárdenas* también se lamenta, pues asegura que ha invertido en su apartamento los ahorros de toda una vida de trabajo.

"Le hemos metido unos 35 millones de pesos haciéndole remodelaciones a nuestro único patrimonio. No es justo que otra gente venga a llevarse fácilmente lo que nosotros hemos conseguido con tanto esfuerzo", reclama.

Aunque el paso del tiempo se nota en la fachada de estos apartamentos -que tienen entre 92 y 130 metros cuadrados- y en los agujeros de la gran puerta metálica principal, el interior de cada uno parece no tener más de cinco años.

La pintura de las paredes mantiene vivos los colores, los pisos de madera o baldosas permanecen brillantes y las cocinas guardan su toque moderno.

Y aunque sus grandes ventanales dejan que la luz atraviese toda la sala y el comedor, e incluso se filtre en algunas habitaciones, son tan fuertes que cuando se cierran retienen el ruido del paso del TransMilenio y los cientos de carros que transitan diariamente por la Avenida Caracas.

"Estamos dispuestos a luchar hasta el final porque esto es lo único que tenemos", concluyó doña Patricia.

* Nombres cambiados.

FOTO/Milton Díaz EL TIEMPO.

1- Esta es la cocina de uno de los apartamentos aledaños a la antigua zona de El Cartucho. Sus propietarios aseguran que han invertido millones en remodelación y que ahora no les quieren reconocer ese valor.

2- Pese a que ya comenzó la nueva fase para el Parque tercer Milenio, aún unos 2.000 indigentes habitan en el sector.

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