NO BAILAR CON UNA SOLA PAREJA.

NO BAILAR CON UNA SOLA PAREJA.

La semana pasada se dio inicio formalmente en Cartagena a las negociaciones de un TLC con los Estados Unidos. Hace cerca de un mes se firmó un tratado de liberación del Comercio entre la Comunidad Andina y el Mercosur. Y esta semana, en la cumbre Europa y América Latina que se reúne en Guadalajara- Méjico, se anunciará que la Unión Europea está también lista a negociar un TLC con los países Andinos.

26 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

La semana pasada se dio inicio formalmente en Cartagena a las negociaciones de un TLC con los Estados Unidos. Hace cerca de un mes se firmó un tratado de liberación del Comercio entre la Comunidad Andina y el Mercosur. Y esta semana, en la cumbre Europa y América Latina que se reúne en Guadalajara- Méjico, se anunciará que la Unión Europea está también lista a negociar un TLC con los países Andinos.

Todas son noticias que tienen un denominador común: el mundo avanza a pasos vertiginosos hacia una cada vez mayor liberalización del comercio. Y Colombia hace bien en no quedarse aislada de esta corriente imparable; y en no bailar con una sola pareja esta compleja pero obligada danza de la creciente internacionalización económica.

No podemos, en primer lugar, quedarnos aislados de esta música arrolladora. Y ello por una razón simple: si nosotros no lo hacemos, otros lo harán. O sea, países con una oferta exportable similar a la nuestra firmarán acuerdos de TLC para asegurarse el acceso sin aranceles a los grandes mercados de los países industrializados, con lo cual las posibilidades colombianas de ampliar sus exportaciones en los años venideros y de incrementar el empleo se verían frustradas. Sería, pues, un error histórico aislarnos.

Naturalmente hay que negociar bien. Y el sector privado debe colaborar en este proceso esmeradamente. No se trata de entrar por entrar en una carrera liberacionista. Hay que estudiar con mucho cuidado qué se puede conceder en cada negociación y qué no. Es preciso adoptar cautelas especialísimas para proteger a nuestra agricultura, pues estamos en un mundo cada vez más alterado por los abultados subsidios que los países industrializados otorgan a sus agricultores. Pero hay que entrar al baile: de lo contrario otros lo bailaran y nos dejarán comiendo pavo.

Pero tampoco es necesario ni conveniente casarnos con una sola pareja. Y Colombia está haciendo bien al entablar conversaciones con varias parejas a la vez.

El caso de los europeos es muy interesante. Hasta hace poco se habían mostrado reticente a entablar negociaciones sobre un TLC con los países Andinos. Decían que no estábamos preparados. Bastó, sin embargo, que se abrieran las negociaciones con los americanos, para que inmediatamente la UE dijera que ella también está lista a explorar las bases de un TLC con los países Andinos.

Definitivamente la diplomacia de la liberación del comercio está reemplazando a la de los bloques de influencia militar, que caracterizó la época de la guerra fría. Y esto debemos aprovecharlo en el buen sentido de la palabra.

Y con el Mercosur, a pesar de que hoy en día nuestro comercio con esta región (comparado con lo que sucede con E.U o Europa) es aún menor, con el tiempo nuestra integración económica con países como Brasil y Argentina tendrá que ser forzosamente mayor.

No bailar solo con los americanos tiene, además, la ventaja de que la pareja europea no es nada despreciable. Con la ampliación de la Europa de quince a veinticinco miembros que tuvo lugar a partir del pasado primero de mayo, esta área se convierte en un mercado de 455 millones de personas (mucho más grande que el de Estados Unidos), con 28 por ciento de la riqueza mundial y 20 por ciento del comercio internacional.

Por otro lado: para un país como Colombia la decisión de bailar con varias parejas -y muy especialmente con la europea- le mostrará a los americanos que esta pista del comercio internacional no es su patio trasero , sino que es un salón abierto a todos. Donde no debe haber exclusivismos, ni preeminencias, ni parejas indispensables.

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