EL ÁRBOL QUE VOLVIÓ A LA VIDA EN ENVIGADO

EL ÁRBOL QUE VOLVIÓ A LA VIDA EN ENVIGADO

La vieja ceiba del parque de Envigado se murió, según los agrónomos del municipio, en el 2001. Se murió de muerte natural a sus 250 años de edad.

28 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

La vieja ceiba del parque de Envigado se murió, según los agrónomos del municipio, en el 2001. Se murió de muerte natural a sus 250 años de edad.

El escultor Rodrigo Monsalve, de apenas 73 años, no creyó en ese diagnóstico y por eso dedicó los últimos doce meses a devolverle la vida, no a través de algún tratamiento agroquímico, sino de la talla en sus maderas de 63 figuras y símbolos.

Por eso, desde hace unos días Envigado ya no tiene su ceiba tradicional, pero sí una gran columna de 15 metros de altura donde sobresalen los rostros del filósofo paisa Fernando González; de la pintora Débora Arango; del médico, geógrafo y fundador del primer Museo de Antioquia, Manuel Uribe Angel, del popularCosiacai , personaje mítico en la picaresca antioqueña y hasta de El Quijote y Sancho Panza.

Desde lo alto también miran a los asombrados transeúntes dos grandes búhos, un cóndor, una mujer famélica, el ojo de Dios y tres rostros de Cristo.

Esta ceiba era hermosa, pero a mediados de noviembre del 2002 unos trabajadores empezaron a cortarla que porque estaba muerta -dice el artista-. Yo vine a rogarles que no le quitaran los brazos, pero así lo hicieron. Eso es como cuando a un hombre le cortan una pierna y le dan muerte lentamente. Eso me sacó lágrimas .

No sabía el escultor que esas ramas ofrecían un gran peligro para los transeúntes pues, según Juan Carlos Montoya, secretario de Planeación de Envigado, estaban a punto de caerse.

Triste, Monsalve se fue para su casa del barrio El Poblado, de Medellín, que limita con Envigado. Fue tanta su obsesión que por esas noches soñó que se subía a tallar el árbol. Cogí un taxi y me vine -relata él-. A las 4 de la tarde del 28 de noviembre del 2002 arranqué a esculpirla .

A punta de un formón y una gubia grandes (instrumentos para tallar), trabajó en el tronco ya sin ramas, y en las raíces, durante todo un año. Esa madera es tan dura que me quebró seis gubias , recuerda.

Comenta que cuando empezó a tallar el municipio trató de oponerse, pero él insistió. Carlos Uribe, un amigo mío, me prestó unos andamios, me mandó un trabajador para armarlos y empecé a subir. No respetaba ni el sol ni el agua. Si llovía me ponía una carpa inmunda que me prestó otro amigo. A veces ni comía .

"En realidad la Alcaldía nunca se opuso, todo lo contrario. Lo que sucedía es que había que trabajar con toda las de la ley, porque eso es un espacio de la comunidad y era peligroso para él y la gente que se subiera sin seguridad", explica el Secretario, y agrega: "Hasta terminamos pagando por meses el alquiler del andamio y contratamos la obra".

Así que después de que ni el clima, ni el hambre ni su leve cojera quebraron su decisión (por un accidente tiene un pie 7 centímetros más corto), Monsalve pudo subir y bajar con tranquilidad los 53 peldaños que lo separaban de la parte alta.

Con su barba blanca, sus gafas bifocales, su bastón y su andar pausado, el hombre inspira reverencia al que lo ve y se ha ido convirtiendo en un personaje al que todo el mundo quiere felicitar. Varios cuadernos con frases de visitantes lo atestiguan.

Una empresa alemana le regaló un inmunizante y ahora el árbol luce un poco más oscuro. Aunque oficialmente no ha sido inaugurado, el municipio lo cercó con una reja baja, y dos amigos de Monsalve, Luis Alberto Pérez y Ramiro Tamayo, se disputan la guianza ad honorem de la escultura.

Terminé el 6 de noviembre del 2003. Fue un parto prematuro porque lo tenía que acabar en abril, pero me lo hicieron entregar antes. En la parte de abajo tenía que ir una recua de mulas y arrieros que no se pudo hacer , se lamenta.

Aun así, se siente orgulloso de su creación en lo que algún día fue un árbol y ahora es una gran columna de homenaje a visionarios antioqueños y de otros lares.

Qué el árbol está muerto? -remata el viejo artista- Eso creen los agrónomos. Es que no le han visto los cuatro ombligos nuevos que le están saliendo .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.