PROTECCIÓN DE LA INTIMIDAD

PROTECCIÓN DE LA INTIMIDAD

Una columna de María Jimena Duzán, publicada en estas páginas el 6 de diciembre, y una réplica a esa columna del abogado Jaime Lombana Villalba, incluida en el mismo lugar de aquella columna el miércoles pasado, han sido objeto de diversos comentarios, algunos de ellos muy vehementes, entre nuestros lectores. Ante tal inquietud, la Dirección de EL TIEMPO ha considerado necesario hacer algunas precisiones y reconocimientos.

24 de diciembre 2004 , 12:00 a. m.

La columna en cuestión, titulada, Destape de un penalista , se refiere a una entrevista de la revista Jet Set en la que el doctor Lombana habla de sus amores, tanto de los felices como de los frustrados. La comentarista de EL TIEMPO acusa al doctor Lombana en su columna de haber violado la intimidad de las mujeres que tuvieron relaciones amorosas con él, al proporcionar sus nombres en Jet Set. Y sugiere que el doctor Lombana es un maltratador de mujeres, conducta que podría constituir un delito. Termina diciendo que el personaje al que cuestiona aspira a ser Fiscal General y que no quiero imaginármelo en esa silla.

La respuesta del doctor Lombana se queja de que el comentario de la periodista viola su intimidad y le produce una lesión moral. Así mismo, agrega, lesiona a la mujer que él ama, y critica que el artículo haya buscado, fallidamente, aparentar un inexistente interés público en el tema, por abrigar él pretensiones de ocupar el cargo de Fiscal General.

Hasta ahí, el abogado estaba respondiendo a unos comentarios específicos de la columnista que él considera violatorios de su vida privada. Lamentablemente, la carta contenía también varios ataques, intromisiones en la intimidad, acusaciones e imputaciones contra personas que no habían sido mencionadas en el artículo de la columnista o que nada tienen que ver con la controversia. Entre los afectados están los ex fiscales Alfonso Gómez Méndez y Gustavo De Greiff Restrepo.

El Manual de Redacción de este diario señala que EL TIEMPO propugna el respeto a la vida privada de los ciudadanos y agrega que no admitirá en sus páginas frases que puedan constituir ofensas o insultos deliberados a los particulares... . A tenor de lo anterior, esta Dirección reconoce que la pertinencia de las afirmaciones de la columnista Duzán es por lo menos discutible y, de todos modos, otorga al doctor Lombana el derecho a controvertirlas o rechazarlas y a obtener la publicación de su réplica. En este sentido, es inobjetable una parte de su carta.

Lo que resulta inadmisible es que ella hubiera contenido insultos contra personas ajenas a la discusión y que EL TIEMPO hubiera aceptado publicarlos. Ni el doctor Lombana podía exigir que esa parte de su misiva viera la luz en nuestras páginas, ni EL TIEMPO ha debido acceder a ello.

Ofrecemos, pues, disculpas encarecidas a las personas que, con plena razón, se consideran vituperadas por la carta del doctor Lombana, y también a nuestros lectores por haber permitido que un justo derecho de réplica se convirtiera en instrumento para perpetrar ofensas o insultos deliberados a los particulares . La Dirección lo lamenta y acepta la responsabilidad que en ello le cabe. Custodiaremos en el futuro el profundo respeto a la intimidad ajena, para evitar nuevas situaciones como la que ha sido motivo de esta polémica

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