Secciones
Síguenos en:
CIEN AÑOS DE COMERCIO Y TURISMO

CIEN AÑOS DE COMERCIO Y TURISMO

Las olas del mar Caribe chocan repetidamente desde hace un siglo contra la estructura final del Muelle de Puerto Colombia. Allí, frente a la inmensidad azul, en contraste con una puesta del sol, atardecer o aurora, se han tejido miles de historias de amor. Por este punto turístico, el más popular del departamento del Atlántico, desfilan todos los fines de semana y en épocas de vacaciones familias a divertirse, parejas de enamorados a rendirle culto al amor, grupos de amigos a practicar deportes o los solitarios en busca de la tranquilidad del espíritu o a echar sus lágrimas al mar.

Los hoteles y restaurantes de los alrededores le han dado un ambiente muy de moda, pues allí se consumen los más deliciosos platillos marinos y se gozan fogatas amenas al ritmo de guitarra o notas de acordeón. Día y noche el muelle vive su propia historia.

En este mismo sitio, pasando la página del tiempo, a finales del siglo pasado se vivió una fuerte actividad comercial, esa misma que logró la extensión de la vía férrea hasta aquella población.

En la bahía de Cupino se construyó el muelle por iniciativa del Gobierno que encomendó en 1888 la misión de la obra al ingeniero cubano Francisco Javier Cisnero, fundador de Puerto Colombia, que concluyó en 1893 y fue inaugurada el 15 de junio de ese año.

Sus dos kilómetros de extensión le dieron, en aquella época, el honor de ser el segundo muelle más largo del mundo, lo cual le valió para su desarrollo durante unos 45 años hasta que aparecieron Bocas de Cenizas y el Puerto de Barranquilla.

Paralelamente al comercio y el vaivén de barcos, el mar y la playa comenzaron a atraer la atención de los turistas. De manera que cuando desapareció la actividad portuaria se activaron hoteles, casas de recreo, restaurantes, que lo hicieron atractivo para el turismo.

Su muelle, patrimonio arquitectónico del departamento, fue el gancho para volver los ojos hacia Puerto Colombia, aunque por muchos años estuvo notablemente deteriorado.

Las administraciones municipales centraron sus objetivos hacia el muelle. Eduardo Santos Ahumada, primer alcalde electo, logró meterle mano a su fachada y hacer algunas reestructuraciones, como faroles a todo lo largo y nuevas barandas.

Estos trabajos lograron el propósito y fue mayor el número de personas que concurrieron en busca de aire puro.

El segundo alcalde popular, Pedro González Llinás, impulsó la reparación de las bases, obra que siguió su sucesor y actual mandatario, Víctor Cedeño Serje, quien además se ha propuesto mantenerlo limpio y lo mejor presentado para las festividades del centenario, previstas para este 15 de junio.

Un proyecto que impulsan las autoridades para darle mayor fuerza al turismo en este muncipio es la construcción del canal intercomunicativo del mar con la bahía, que requiere una inversión de 80 millones de pesos.

La Junta del Centenario se propone a realizar, del 11 al 26 de junio, una programación cultural, histórica, educativa, deportiva y religiosa para celebrar los 100 años.

Desde hace varias semanas se promocionan la feria artesanal, exposiciones de pintura y fotografía, concurso de cometas, noche de boleros que han llamado festival del recuerdo , campeonato de surffing en la bahía, regatas de lanchas de remo, voleibol playa, serenata, alborada musical y conferencias.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.